Ustedes no han sufrido ninguna tentación que no sea común al género humano. Pero Dios es fiel y no permitirá que ustedes sean tentados más allá de lo que puedan aguantar. Más bien, cuando llegue la tentación, él les dará también una salida a fin de que puedan resistir (1 Corintios 10:13).
Satanás siempre me tienta en mi punto más débil, y caigo. Esa frase es común entre algunas personas cristianas. ¿Ya viste a Satanás tentando a alguien en un punto fuerte? Eso no sería tentación. El maligno es astuto. Conoce nuestro temperamento y nuestras debilidades.
Sabe por dónde comenzar y qué estrategias de derrota usar. Yo nací así, Dios me hizo así. Estos son otros argumentos usados para justificar la mediocridad de una vida sin progreso espiritual. Todos nacieron así, torcidos, desvirtuados, con visiones distorsionadas de sí mismos y de otros. Pero, si vamos a Cristo tal como estamos, podemos obtener éxito sobre nuestras debilidades. No necesitamos cambiar nada para ir a Cristo.
Nada, porque ¡no tenemos capacidad para cambiar algo sin él! Ir a él de manera práctica es reconocer sinceramente nuestra necesidad y creer que su poder para hacernos vencedoras es mayor que el mal para derrotarnos. Entonces iniciaremos una vida activa de oración, que impedirá el acceso del diablo a nuestras vidas y disminuirá sus alternativas para derrotarnos.
También dedicaremos diariamente tiempo para leer su Palabra para conocer mejor sus planes y su carácter: nuestras referencias para tener éxito. Al entregarnos a Dios tal cual estamos, el Espíritu nos moverá rumbo a los mejores recursos para que podamos vencer. Pondrá en nuestro camino a personas que nos ayudarán a acercarnos a los intereses eternos. Y, en todas las situaciones que enfrentemos, pondrá propósitos que nos harán despertar a la necesidad de ser semejantes a él. Una nueva motivación se apoderará de nosotras y la salud espiritual será visible, lo que afectará toda nuestra vida.
Es imposible acudir a Dios y no pasar por una gran y constante revolución. Habrá cambios en nuestra manera de ver, de cuidarnos, en la manera de ver a los demás, incluso en la manera de ver a nuestros enemigos; y la visión de los errores pasados cambiará. Surgirán nuevas motivaciones para vivir exclusivamente por amor y no por egoísmo. Habrá menos reclamos y más gratitud; menos sufrimiento y más esperanza; menos ansiedad y más paz.
¿Aceptas esa revolución en tu vida?
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Tomado de la: Lectura Devocional para Damas 2026
“SUBLIME BELLEZA»
Por: MARIAN M.GRUDTNER
Colaboradores: Milenia de la Rosa y Esther Peláez
