lunes , 31 agosto 2026
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Matinal de Jóvenes 2026

LA MATEMÁTICA DEL PERDÓN

 

 

«El señor se compadeció de su siervo, perdonó su deuda y lo dejó en libertad». Mateo 18:27, NVI.

La parábola del acreedor despiadado es un verdadero tratado sobre el perdón. Jesús la cuenta en respuesta a la pregunta que hizo Simón Pedro: «Señor, ¿cuántas veces tendré que perdonar a mi hermano si peca contra mí? ¿Hasta siete?» (Mat. 18:21). Entonces, Jesús enseñó que el perdón no tiene que ver solo con la cantidad, sino con la calidad: «No te digo hasta siete, sino hasta setenta veces siete» (vers. 22). En otras palabras, Cristo dijo: «Perdona como yo perdono». Esta es la «matemática» del cielo.

En la historia que Jesús contó, Dios es representado por un rey que llama a sus siervos para hacer un ajuste de cuentas. Uno de ellos le debía diez mil talentos. Para tener una idea, un talento equivalía a dieciséis años de trabajo de una persona común. Al hacer el cálculo, descubrimos que la deuda de aquel siervo era de 160 mil años de trabajo; es decir, ¡una cantidad impagable! El rey, entonces, se compadeció y le perdonó la deuda.

Ese valor exorbitante representa nuestra «deuda» ante Dios. Somos pecadores y merecemos la muerte eterna. Pero la buena noticia es que Cristo concede perdón a aquellos que confiesan y abandonan sus errores. No importa el tamaño de los pecados que hayamos cometido, pues «Dios es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de todo mal» (1 Juan 1:9).

Sin embargo, la historia no termina ahí. Aquel siervo perdonado no fue capaz de transferir el perdón a uno de sus compañeros, alguien que le debía solo cien denarios (aproximadamente tres meses de trabajo). Lo agarró por el cuello y lo lanzó a la prisión hasta que pagara la deuda.

Finalmente, el rey se enteró. Muy enojado, mandó a llamar al siervo y, en lugar de perdón, le ofreció justicia: tomó la misma actitud de mandarlo a la prisión hasta que pagara toda la deuda.

La lección de Cristo es clara: así como Dios nos perdonó, debemos perdonar a nuestros semejantes. ¿Qué hicieron otras personas contra ti? ¿Te difamaron? ¿Te traicionaron? A los ojos del Rey, su deuda es exponencialmente menor que tu deuda con Dios. Por lo tanto, el «perdón» no tiene que ver con lo que el otro hizo. El perdón tiene que ver con lo que Dios hizo por ti. Ve y comparte la gracia que has recibido.

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 Tomado de la: Lectura Devocional para Jóvenes 2026
“SUBLIME BELLEZA»

«DIFERENTE»
POR: MILTON ANDRADE
Colaboradores: Isaí Cedano y Kimberly Rodríguez

 

 

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