domingo , 30 agosto 2026
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Matinal de Jóvenes 2026

La sociedad del cansancio

 

«Vengan a mí todos los que están cansados y agobiados, y yo les daré descanso». Mateo 11:28

Después de la pandemia de covid, el mundo se volvió más polarizado, intolerante, híbrido; un mundo en el que lo que se consideraba real se ha confundido cada vez más con lo virtual. Las personas se volvieron más aisladas, agotadas y deprimidas. Esta realidad llevó al filósofo surcoreano Byung-Chul Han a definir la actual comunidad global como «la sociedad del cansancio».

Para Han, las personas están cada vez más ansiosas en busca de las «no cosas». Internet prometió una mayor integración, pero los individuos están más obsesionados consigo mismos. La vida se convirtió en un gran juego, una competencia que no da tregua. En las redes sociales proliferan el narcisismo y el exhibicionismo, mientras que el otro se ha convertido en un objeto de consumo.

Según el mismo autor, el celular dejó de ser una herramienta útil y pasó a ser un artículo de culto. Es el nuevo rosario, e Internet el nuevo templo, donde cada «me gusta» es un «amén». El problema es que en este «templo» no hay pausas. Todo es acelerado y se desvanece fácilmente, pues el único propósito es estimular el campo perceptivo. Internet es un espejo de lo que ha llegado a ser nuestra vida, y el mundo pasó a ser un reflejo de la propia persona.

¿Cómo puede vivir un joven cristiano en este contexto? El apóstol Pablo responde: «No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente» (Rom. 12:2, NVI). El salmista también aconseja lo siguiente: «¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra» (Sal. 119:9).

Elena G. de White también ofrece un excelente consejo: «Jóvenes amigos, […] la razón de la inquietud de ustedes es que no acuden en busca de la felicidad a la única fuente verdadera; están siempre procurando encontrar fuera de Cristo el gozo que solo se encuentra en él. […] Los jóvenes necesitan precisamente lo que no tienen; esto es, religión» (Mensajes para los jóvenes, pp. 271, 272).

No es pecado participar en una red social ni mucho menos tener un celular. El problema es si estas cosas te están aprisionando. ¿Cuánto tiempo al día pasas viendo las novedades en Internet? ¿Qué prefieres, ver videos u orar? Revisa tus prioridades. Dios debe ser el primero en tu corazón.

«DIFERENTE»
POR: MILTON ANDRADE
Colaboradores: Isaí Cedano y Karla González

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