“Cuando se cumplió el tiempo. Dios envió a su hijo, que nació de una mujer, sometido a la ley de Moisés, para rescatarnos a los que estábamos bajo esa ley y concedernos gozar de los derechos de hijos de Dios Galatas 4: 4-5.
Si quieres que el tiempo vaya más lento, ponte a esperar algo. Si estás esperando que llegue un día especial o que finalice el año escolar, el tiempo parecerá que avanza a la rapidez de un caracol. Imagina entonces lo que debió de ser para quienes esperaban al Mesías. ¡Habían estado aguardándolo durante años, muchos años!
Luego de que Adán y Eva salieron del perfecto Huerto del Edén, inmediatamente comenzaron a esperar que naciera el Salvador. Cada vez que Eva tenía un hijo, la pareja tenía la esperanza de que aquel niño fuera el Salvador prometido. Pero no, ninguno de sus hijos fue el Mesías. Probablemente centraron después sus esperanzas en los nietos, quizás uno de ellos sería el Salvador. Pero de nuevo se decepcionaron cuando no fue así.
Durante miles de años, los creyentes esperaron al Salvador. Aunque Dios sabía que estaban ansiosos por la llegada del Mesías, no se apresuró. Él tenía el momento preciso en su mente. Las Escrituras dicen: «Cuando se cumplió el tiempo, Dios envió a su Hijo» (Gálatas 4: 4). Dios esperó a que llegara ese tiempo perfecto establecido.
valió la pena la espera! En una ciudad improbable, de una improbable madre adolescente, Jesús nació de acuerdo al plan de Dios. El bebé que todos esperaban finalmente había venido a «salvar a su pueblo de sus pecados» (Mateo l : 21).
Ponlo en práctica: ¿En qué aspectos de tu vida sientes que estás esperando a que Dios se manifieste? Mientras esperas, no te quejes. Aprovecha ese tiempo para conocer un poco más a Dios.
Ponlo en oración: ¡Agradece a Dios por haber enviado al Mesías, el perfecto Salvador, en el momento perfecto!
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Tomado De: Lecturas Devocionales Para Adolescentes 2018.
“¿Y Entonces…?”
Por: Heather Quintana
