“¿Dónde están los que un día no tomaron en serio los modestos comienzos?”
Zacarias 4: 10. BLPH.
Pregunta: ¿Cómo puedes comerte un elefante? Respuesta: De mordisco en mordisco.
Lo sé, lo sé, nunca te vas a comer un elefante. Es cierto. Aun así, esta vieja adivinanza tiene algo de razón. Cuando nos enfrentamos a un gran desafío, podemos sentir como si intentáramos comernos un elefante. Miramos cuán grande es y nos preguntamos por dónde comenzar.
Para mí, escribir este devocional era como comerme un elefante. Cuando empecé, pensé: Debo escribir 365 reflexiones sobre Dios y la vida. Es un gran proyecto, pero sé que puedo con él. Sin embargo, antes de llegar al mes de julio las ideas comenzaron a agotarse y aún me quedaba mucho por escribir. Era como si estuviera frente a un elefante con un tenedor de plástico, preguntándome cómo iba a lograr «comérmelo» todo.
La respuesta, al igual que en la adivinanza, fue de mordisco en mordisco. En este caso, un día a la vez. Oraba y le pedía a Dios un tema más para escribir, y él me lo fue dando. Un día a la vez (literalmente) pude terminarla. Y después de 365 mordiscos, me había comido el elefante.
Las cosas más importantes de la vida no suceden de la noche a la mañana. Formar grandes amistades, tener buenas calificaciones, dejar atrás un mal hábito, entender la Biblia, crear un nuevo pasatiempo o aprender algún deporte toma tiempo. Si lo ves como un todo, puedes sentir como si estuvieras viendo un elefante a los ojos mientras sostienes un tenedorcito y un cuchillo. No te desanimes. Solo comienza a comer. Una mordisco a la vez. Cada pequeño bocado te ayudará a lograr la gran meta.
Por ejemplo, si quieres más amigos, comienza con pequeños gestos. Inicia una conversación con alguien durante el almuerzo, o invita a un compañero de clase a jugar al fútbol después de la escuela. No serán mejores amigos de la noche a la mañana, pero definitivamente estarán un paso más cerca de ser amigos.
La Biblia dice que nunca debemos subestimar las cosas grandes cuando comiencen pequeñas: «¿Dónde están los que un día no tomaron en serio los modestos comienzos?» (Zacarías 4: IO, BLPH). Las grandes cosas siempre comienzan con pequeñas cosas, así que busca tu tenedor de plástico y comienza a comerte
Ponlo en práctica: Piensa en un gran objetivo que tengas, puede ser aprender un idioma o hacer más amigos. Toma hoy un bocado que te permita acercarte un poco más a ese objetivo. Solo sigue tomando un bocado a la vez hasta que lo alcances.
Ponlo en oración: Pídele a Dios que te ayude a tener paciencia y perseverancia para alcanzar tu meta.
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Tomado De: Lecturas Devocionales Para Adolescentes 2018.
“¿Y Entonces…?”
Por: Heather Quintana
