«Mi ayuda proviene del Señor No permitirá que tu pie resbale: jamás duerme el que te cuida El Señor te protegerá; de todo mal protegerá tu vida. El Señor te cuidará, desde ahora y para siempre» (Sal. 121:2-8).
«He colocado mi arco iris en las nubes, el cual servirá como señal de mi pacto con la tierra» (Gén. 9:13).
Cuál sería mi siguiente paso? Tenía preguntas sin respuestas, así que debía investigar por mí misma. Era una cuestión de supervivencia. ¿Debía continuar con mis planes de ir a casa para las vacaciones de cuatro semanas? Pensaba que necesitaba un descanso, un tiempo para pensar y revivir, antes de volver y enfrentar el dilema en el que estaba inmersa. Teníamos muy poco apoyo por parte de las autoridades más importantes, especialmente yo, que tenía que ser comprensiva con nuestros clientes y con los demás. Tomé mi decisión: iría a casa y tendría tiempo para pensar en mi futuro.
El vuelo fue largo, pero pude dormir. Me esperaban mi hermana y un amigo de la familia, que no sabía que yo llegaba. Mi mamá tampoco lo sabía. La mantuvieron en la cocina, lo que me permitió entrar a hurtadillas, y luego la llevaron a la otra habitación. Cuando me vio, ¡gritó! Esa fue la última vez que haré algo así, ya que mamá no pudo comer y siguió hablando sobre eso mientras sacudía la cabeza.
Unos días después, viajé a nuestra isla hermana de Tobago. Camino a Charlottesville, vi un precioso arcoíris, y luego otro sobre él. Un arcoíris doble. Nunca había visto nada así antes, y sonreí. Este es Dios, que te recuerda que todo estará bien, Susan, como te he prometido, cuando llegues a Inglaterra.
Mis vacaciones estaban terminando. Pasó rápido, pero estuvo llena de diversión y reflexión; una de las mejores vacaciones que tuve en mucho tiempo. Camino al aeropuerto, me sentí ansiosa, pero allí estaba de nuevo: ese arcoíris, con otro arcoíris sobre él. Miré para otro lado y desapareció nuevamente. Entonces, escuché a mamá decir: «Fusan, mira!» Había aún otro arcoíris y ambas sonreímos. Mamá también me estaba recordando la promesa de Dios y que él ya tenía un plan. «Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes […] planes de bienestar y no de calamidad» (Jer. 29:11). Dios fue tan creativo en su exhibición de arcoíris, para asegurarme que nunca me dejará ni me abandonará. Ten hoy la seguridad de que él tiene exhibiciones y planes para ti también.
SUSAN RILEY
es de Trinidad y Tobago y vive en Inglaterra,
donde trabaja como enfermera.
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Tomado de: Lecturas Devocionales para Damas 2018
“Bendecida
