«A uno le dio cinco talentos, a otro dos, y al tercero uno. A cada uno según su capacidad, y se fue lejos». Mateo 25:15.
En las parábolas de las diez vírgenes y de los talentos (Mat. 25:1-30), Jesús nos enseña cómo debemos esperar su regreso. Esta espera no debe ocurrir en inactividad, sino en vigilancia y acción. Durante el proceso es esencial tener la presencia del Espíritu Santo en el corazón y usar los dones que él nos ha dado.
Me gusta pensar que los talentos son una especie de caja de herramientas que debe ser utilizada para servir, resolver problemas y hacer que las cosas funcionen correctamente. Cada herramienta tiene una manera de operar y un propósito específico. De la misma manera, los dones son importantes para la edificación del cuerpo de Cristo y para el buen funcionamiento de la iglesia.
Elena G. de White comenta que los talentos incluyen «todos los dones y talentos, ya sean originales o adquiridos, naturales o espirituales. Y todos deben ser empleados en el servicio de Cristo» (Palabras de vida del gran Maestro, p. 268). Esto significa que, si sabes hablar, cantar, cocinar, coser, dibujar o realizar cualquier otra actividad, has recibido ese don de Dios y debes usarlo para servir. La Biblia dice que «toda buena dádiva y todo don perfecto es de lo alto, y desciende del Padre de las luces, en quien no hay mudanza ni sombra de variación» (Sant. 1:17).
Es interesante notar en la historia que Jesús narró que el patrón otorgó talentos a los siervos de acuerdo con la capacidad de cada uno. El siervo que recibió cinco talentos negoció y ganó cinco más. De la misma manera, el que recibió dos talentos ganó otros dos. Pero el que recibió solo un talento escondió el dinero y no ganó nada. Al regresar, el señor elogió a aquellos que habían desarrollado sus habilidades y les dijo a cada uno de ellos: «Entra en el gozo de tu señor» (Mat. 25:21, 23). Pero para aquel que enterró el talento hubo «llanto y crujir de dientes» (vers. 30).
La lección me parece clara: Mientras esperamos el regreso de Jesús, debemos usar y desarrollar los talentos para servir a Dios y al prójimo. ¿Cómo utilizas esta «caja de herramientas»? John Wesley aconseja lo siguiente: «Haz todo el bien que puedas, con todos los recursos que dispongas, de todas las maneras que puedas, en todos los lugares que puedas, a todas las personas que puedas, mientras puedas».
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Tomado de la: Lectura Devocional para Jóvenes 2026
«DIFERENTE»
POR: MILTON ANDRADE
Colaboradores: Herber G. Pérez y Kimberly Rodríguez
