«Nosotros nacimos ayer y nada sabemos». Job 8:9, NVI.
Vivimos en una época de explosión del conocimiento. En ningún otro período de la historia hubo tanta información disponible para todas las personas al mismo tiempo. Hoy tenemos acceso a bibliotecas completas, encontramos respuestas para casi cualquier tipo de preguntas y además tenemos la posibilidad de conocer las principales noticias del día, todo a la velocidad de un clic. Esta información, si pusiéramos todo eso en tablets, la cantidad de dispositivos alineados llegaría casi a la Luna.
Sin embargo, no es por el exceso de contenido que nos volvemos más sabios. Hoy en día existe tanta información procesada y simplificada que creemos que estamos bien informados. ¡Triste ilusión! Esto, sin contar las interminables fake news que solo complican las cosas. Hace algunos años, antes del advenimiento de la tecnología de la información, teníamos una pequeña noción de nuestra falta de conocimiento. Hoy, sin embargo, queda en evidencia el tamaño de nuestra ignorancia.
Vivimos también en la época de la opinión. El famoso «yo creo» aparece donde muchas veces no es llamado. ¿Ya te diste cuenta de cómo las personas quieren opinar sobre todo? Si hay un accidente aéreo, crean teorías sobre la tragedia antes de saber lo que dicen los especialistas. Si aparece en los medios una noticia de escándalo, muchos están ávidos por compartir el mensaje sin antes verificar la realidad de los hechos.
Diversas veces la Biblia nos aconseja reconocer nuestra propia ignorancia. Este es un paso importante en la búsqueda del conocimiento. Salomón escribió lo siguiente: «No seas sabio en tu opinión, sino teme al Señor y apártate del mal» (Prov. 3:7). Isaías también declaró: «¡Ay de los sabios en sus propios ojos, y de los que son prudentes ante sí mismos!» (Isa. 5:21). ¡Qué textos fuertes! Necesitamos entender que cuanto más aprendemos, más sabemos que nada sabemos. Sócrates ya lo había dicho.
Recuerda que no lo sabes todo. Deja de lado tu orgullo y escucha a las personas más experimentadas. Busca el verdadero conocimiento y, si tienes que dar una opinión sobre algo, piensa antes de hablar. Alguien dijo: «Es mejor mantener boca cerrada y parecer estúpido que abrirla y eliminar toda duda».
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Tomado de la: Lectura Devocional para Jóvenes 2026
«DIFERENTE»
POR: MILTON ANDRADE
Colaboradores: Herber G. Pérez y Kimberly Rodríguez
