miércoles , 2 septiembre 2026
Matinal de Jóvenes 2026

PONER LA OTRA MEJILLA

 

«Pero yo digo: No resistan al que les haga mal. Si alguien te da una bofetada en la mejilla derecha, vuélvele también la otra». Mateo 5:39, NVI.

En el Sermón del Monte, Jesús presenta los principios de su reino, muy diferentes de los estándares establecidos por el mundo. En lugar de violencia y venganza, el Maestro de la vida defiende la paz y el perdón. Cada palabra de Jesús es una invitación a dejar caer las armas producidas por el orgullo.

A aquellos que han sido heridos, Jesús les enseña a ofrecer la otra mejilla al enemigo. ¿Por qué? ¿No sería más fácil hacer justicia, «resolver la situación» en el momento y dar la debida represalia? Para el Juez de toda la tierra, esa estrategia no funciona, pues solo favorece el espíritu de odio. Quien busca venganza se perjudica a sí mismo, al otro y al mundo. La Biblia dice: «No depende del ejército ni de la fuerza, sino de mi Espíritu, dice el Señor todopoderoso» (Zac. 4:6, DHH).

Según los psicólogos, la violencia no nace de la fuerza, sino de la debilidad. El individuo débil solo piensa en sí mismo, hiere a los demás para defenderse y luego huye para protegerse. El hombre fuerte no. Él es capaz de perdonar y dominarse a sí mismo, y evita que la tragedia de la violencia se establezca en una relación.

Sin embargo, Jesús no está diciendo que poner la otra mejilla signifique sufrir de manera gratuita o exponerse pasivamente ante cualquier actitud violenta. ¡Nada de eso! El cristiano no es un felpudo y mucho menos masoquista. Una cosa es sufrir por causa del Evangelio, otra cosa es sufrir sin una explicación plausible y de forma desproporcionada. El propio Jesús cuestionó al soldado que lo golpeó en la cara: «Si hablé mal, da testimonio del mal, y si bien, ¿por qué me pegas?» (Juan 18:23). Fíjate que Jesús cuestionó la violencia, pero no la devolvió.

Los estudiosos dicen que una bofetada en el lado derecho de la cara significaba un insulto o un agravio. Por lo tanto, poner la otra mejilla significa no devolver el golpe de la misma manera. Si deseas hacer la voluntad de Dios, no alimentes el espíritu de venganza. En lugar de guerra, busca la paz. En lugar de peleas, busca la reconciliación. Si tienes que hacer justicia, hazlo de la manera correcta. Y recuerda siempre el consejo bíblico: «La blanda respuesta calma la ira, pero la palabra áspera aumenta el furor» (Prov. 15:1).

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 Tomado de la: Lectura Devocional para Jóvenes 2026
“SUBLIME BELLEZA»

«DIFERENTE»
POR: MILTON ANDRADE
Colaboradores: Herber G. Pérez y Kimberly Rodríguez

 

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