sábado , 15 agosto 2026
Matinal De Damas 2026

«PUREZA SEXUAL»

«Cada uno es tentado cuando sus propios malos deseos lo arrastran y seducen. Luego, cuando el deseo ha concebido, engendra el pecado; y el pecado, una vez que ha sido consumado, da a luz la muerte»

Santiago 1: 14, 15.

La Biblia no apoya la visión dualista que sostiene que, por un lado, el cuerpo humano es malo mientras que, por el otro, el espíritu es bueno. Bíblicamente hablando, el cuerpo humano ha sido integralmente creado por Dios, pero luego fue completamente corrompido por el pecado, incluyendo la sexualidad en sus dimensiones física, mental, emocional y espiritual. A pesar de ello, por medio de la entrega total a Dios podemos vivir una vida pura, disfrutando en plenitud de la sexualidad que él designó.

Lamentablemente, estamos tan impregnádas de los conceptos seculares respecto a la satisfacción sexual que vemos la abstinencia, aunque sea temporal, como una completa imposibilidad para las mujeres cristianas.

La pureza sexual es la abstinencia de actividad sexual fuera del matrimonio  y la fidelidad total en el casamiento. Esto involucra la pureza de la mente y del cuerpo, así como la sumisión de todo acto y pensamiento al compromiso con Dios. Ese es el referente divino, que no está sujeto a tiempos ni culturas, y que contraría la idea de que todo deseo sexual es natural, saludable y dado por Dios. No es Dios quien pone en nosotras deseos que no están de acuerdo con sus principios de pureza y santidad.

Vivir la sexualidad plena determinada por Dios implica un compromiso intencional e incondicional con el Creador de la sexualidad. Implica controlar la pasión con el principio del amor, rever nuestras libertades en cuanto al pensar, al hablar, al vestirnos y al comportarnos, de manera que refléjemos belleza interior y amor a Dios, a los otros y a nosotras mismas. Implica no usar a nadie para satisfacer deseos emocionales, ni alimentar fantasías sexuales o románticas. Implica no vestirnos seductoramente y que nuestro atractivo como mujeres se base en que representamos a Dios ante los demás.

Resiste diligentemente las tentaciones de naturaleza sexual y permanece firme en los propósitos divinos. Así, no será imposible la disciplina de la espera, de la soledad y de la confianza en que hay un tiempo para cada cosa. Y, si ya fuiste llevada a la impureza sexual.

El evangelio de Dios está a tu disposición para purificarte por el reconocimiento, el arrepentimiento y la aceptación del perdón divino.

 

Lecturas Devocionales para Damas 2026
“SUBLIME BELLEZA»
Por: MARIAN M.GRUDTNER
Colaboradores: Milenia de la Rosa y Silvia García F.

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