«Y el ángel me dijo: «Escribe: Bienaventurados los que son llamados a la cena de las bodas del Cordero». Y me dijo:
«Estas son palabras verdaderas de Dios»»
Apocalipsis 19:9.
Después de una gran lucha contra Satanás y sus aliados; la bestia que sube del mar, cuyo reinado representa un poder religioso que está operando ahora mismo; y la bestia que sube de la tierra, cuyo reinado representa un poder civil que está creciendo como la nación más poderosa de la tierra, los hijos de Dios salen victoriosos por medio de la sangre del Cordero que representa a Cristo Jesús.
Dios mismo había anunciado la caída de la falsa mujer vestida de ropajes humanos que representa a la falsa iglesia, así como había anunciado la ruina de Babilonia, la ciudad falsa llena de inmundicia y confusión. Ahora, Cristo se levanta como el Rey de reyes y Señor de señores. El capítulo diecinueve de Apocalipsis es una declaración de júbilo y victoria para los hijos de Dios. Se escucha en el cielo una gran multitud que pronuncia cánticos diciendo: <<¡Aleluya! Salvación, honra, gloria y poder son del Señor Dios nuestro» Apocalipsis 19: 1.
Como conmemoración de la gran victoria cósmica ganada por Jesús a favor de sus hijos, el Señor todopoderoso prepara una gran cena llamada la cena de las bodas del Cordero. Todos los redimidos de todas las generaciones se encuentran ahí. El Señor los cubre de vestiduras blancas a semejanza de una gran boda entre Cristo y su amada iglesia. Los ángeles entonan cánticos hermosísimos y los redimidos entonan el cántico de Moisés y del Cordero. Lo han logrado, los redimidos confiaron en su Dios y Jesucristo ha cumplido su palabra al llevarlos a vivir con él para siempre.
Todo sufrimiento pasado parece un sueño lejano; nada se compara a estar sentado a la mesa que mide kilómetros para disfrutar de la dulce compañía de su amado Maestro. La cena del Cordero es la inauguración de una vida sin fin, la fiesta que Dios ha preparado para cada uno de los hijos que decidió permanecer con él. Ningún malvado podrá estar en esta fiesta y ninguna persona que no haya sido salvada por el Señor tiene derecho de estar ahí, solo aquellos que han sido redimidos con la sangre del Cordero.
Y tú, mi hermano, ¿estarás ahí o quedarás fuera? Esa es tu decisión. El Señor te invita hoy a decidir por él; porque todo es por su gracia. Con él, la victoria está asegurada; sin él, todo está perdido.
Tomado de: Lecturas Devocionales para Adultos 2026
«POR SU GRACIA»
Por: Isaías Espinoza
Colaboradores: Aura Herrera y Silvia García F.
