domingo , 16 agosto 2026
Matinal De Damas 2026

«LA ANTORCHA»

«Ustedes son la luz del mundo»

Mateo 5:14.

¡El 12 de agosto de 2019 amaneció soleado, el cielo azul y nuestro mundo color de rosa! Bien temprano, recibimos la noticia del nacimiento de la pequeña Elena. Cuando llamé a mi hermano y a mi cuñada, mi voz estaba embargada de emoción. ¡Elena había nacido perfecta y llena de salud!.

El nombre «Elena», así como sus variaciones, Helene, Ellen, Helen, proviene  del griego helene y significa «antorcha» o «luz».

Mientras lees esta meditación, Elena tiene ya siete añitos y muchas oraciones suben al cielo para que sea una antorcha de Dios en este mundo. Casi doscientos años atrás, nació una niñita en una feliz y gran familia metodista de Estados Unidos que también se llamó Elena.

Dios la había llamado desde el vientre de su madre para que fuera una antorcha de la verdad y, aun siendo una niña, se puso en sus manos.

A los nueve años, Elena estaba cruzando la plaza de la ciudad con su hermana gemela, cuando una niña mayor le tiró una piedra, que le dio en la nariz. Cayó desmayada. Durante semanas, estuvo  inconsciente. Durante dos años no pudo respirar por la nariz. Su rostro quedó  marcado;  y su salud se volvió frágil. Sus manitas temblaban tanto que casi no podía escribir. Las letras se mezclaban, transpiraba mucho y se sentía débil. Con mucha tristeza, tuvo que dejar la escuela. El accidente afectó su salud y su apariencia por el resto de su vida.

Elena tenía en el corazón la predicación del evangelio. Cuando ganaba sus moneditas ayudando a su papá, que confeccionaba sombreros, las guardaba para comprar folletos evangelísticos.

Su familia asistía a las predicaciones de pastores que predicaban en su ciudad acerca del segundo advenimiento de Cristo. Por eso, el pastor de la familia los borró de la iglesia. Ellos pasaron a formar parte de lo que se convertiría en la Iglesia Adventista del Séptimo Día.

Elena se casó con el pastor Jaime White. Juntos, realizaron un gran trabajo. La Iglesia Adventista considera que Elena fue profetisa. Recibió aproximadamente dos mil visiones y sueños proféticos entre 1844 y 1915, año de su muerte. Su obra fue esencial en la formación y organización de la Iglesia Adventista. De sus escritos, fueron producidos cerca de treinta y cinco mil páginas impresas, entre libros, folletos y artículos de revistas, sin contar los centenares de cartas, sermones, manuscritos y varios diarios. Sus textos son considerados inspirados por Dios.

Aun siendo tan frágil, Elena G. de White aceptó ser usada por Dios y compartió la luz divina con las personas. ¿Y tú? ¿Quieres llevar la luz de Cristo a aquellos que no lo conocen?

Lecturas Devocionales para Damas 2026
“SUBLIME BELLEZA»
Por: MARIAN M.GRUDTNER
Colaboradores: Milenia de la Rosa y Silvia García F.

 

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