(NO SOLO DE PAN VIVE EL HOMBRE, SINO DE TODA PALABRA QUE SALE DE LA BOCA DE DIOS) (MATEO 4:4, NVI).
¡Atención! Te presento nuestro súper destino de hoy: un monolito de gneis facoidal, una roca metamórfica originada del granito. ¿Entendiste todo? ¡Yo tampoco! Pero tampoco hace falta. Solo te di una definición científica complicada para describir uno de los puntos turísticos más hermosos de Río de Janeiro: el famosísimo Pan de Azúcar.
Subir los 396 metros de altura dentro de un teleférico sostenido por cables es una aventura inolvidable. Desde la cima, la vista de las playas, los cerros y la ciudad es simplemente espectacular.
Pero ¿por qué se llama Pan de Azúcar? Los portugueses le dieron ese nombre porque, en la época del auge del cultivo de caña de azúcar, les pareció que esta inmensa roca se parecía a los bloques de azúcar que enviaban a Europa. Siglos después, el Pan de Azúcar sigue fascinando a millones de turistas que visitan Río de Janeiro para admirarlo y fotografiarlo. ¡No es algo que se vea todos los días!
Ahora, imagina la escena cuando Satanás quiso tentar a Jesús en el desierto para que transformara las piedras en pan. El Salvador llevaba cuarenta días de ayuno, y el hambre era indescriptible. Sabía que, con solo un chasquido de dedos, podría convertir hasta el monte Everest en un pan caliente, esponjoso y delicioso, de esos que se deshacen en la boca.
Tal vez para ti y para mí eso no parece tan tentador, pero es por una simple razón: no podemos hacerlo. En cambio, Cristo sí podía. ¿Te imaginas lo difícil que fue esa prueba? Tener el poder de hornear el pan dulce más grande del mundo y elegir no hacerlo para no caer en la trampa del enemigo.
Jesús venció la tentación porque jamás usó su poder en beneficio propio. Por eso también soportó el sufrimiento de la cruz hasta el final. Podría haber bajado de allí con solo un parpadeo, pero no lo hizo. Y gracias a su sacrificio, hoy podemos vivir con la esperanza de algo infinitamente mejor.
Invita hoy a Dios a que te ayude a vencer tus propias tentaciones. Vive este día dependiendo completamente de él. Eso será más delicioso que cualquier pan dulce. Y tu salvación será mejor que el banquete que Jesús podría haber recibido aquel día en el desierto.
Tomado de la: Lectura Devocional de Adolescentes 2026
“LA VUELTA AL MUNDO EN 365 DÍAS»
Por: Odailson Fonseca
Colaboradores: Matilde Reyes y Adriana Jiménez
