lunes , 17 agosto 2026
Matinal Adolescentes 2026

Felicidad ambulante

 

 

HE APRENDIDO A ESTAR CONTENTO CON LO QUE TENGO (FILIPENSES 4:11).

Nunca olvidaré a aquel vendedor ambulante. Cuando viví en el noreste de Brasil durante tres años, me convertí en fanático de las playas de aguas cálidas y el verano interminable de esa región del país. Un feriado, decidimos ir a la ciudad de Ipojuca. En la mochila llevábamos todo lo esencial: protector solar, gafas de sol, equipo de buceo y dinero para una refrescante agua de coco. ¡Plan perfecto!

El problema fue que miles de personas tuvieron la misma idea. En un abrir y cerrar de ojos, la playa se convirtió en una estación de tren en hora pico. Era una multitud insoportable; todos peleaban por medio metro de sombra bajo una sombrilla. Demasiada gente. No era una situación muy agradable, que digamos. Pero en medio de ese caos, vi la sonrisa más genuina del día. Entre un sinfín de vendedores fastidiosos que ofrecían desde sombreros ridículos hasta frituras que chorreaban grasa, él se destacaba. Vestía ropa blanca, empujaba un carrito brillante bajo el sol y repartía buen humor a todos. Un gran cartel decía: «Reginaldo, el rey de la piña».

Con una sonrisa radiante y la piel bronceada, se acercó y me dijo:
-¡Buen día, señor! ¿Está tan feliz como yo? ¡Vengo a ofrecerle la piña más deliciosa del mundo!

Me quedé paralizado. «¿Feliz? ¿En este desorden de gente transpirada? ¿Cómo?», pensé. Pero Reginaldo, entusiasmado, se quitó la gorra en forma de canoa y me dio una lección:
-Señor, ¡mi trabajo es magnífico! No tengo un empleo, tengo una diversión diaria. Y lo mejor de la vida es compartir lo bueno que tenemos con los demás. ¿Quiere probar un jugo?

Me avergoncé. Reflexioné un segundo y respondí:
-Está bien… ¡Dame dos piñas!

Con cada sorbo de ese jugo increíblemente delicioso, entendí qué es lo que nos hace realmente felices. Vivir bien, sentirse valioso, amar más y apreciar lo que ya tenemos, todo eso es parte de la fórmula de la felicidad.

¿Y si hoy prometemos no amargarnos por lo que no vale la pena? Como cristianos, nuestra mayor alegría es saber que Jesús volverá. Así que, ¿por qué no disfrutar lo que Dios nos ha dado mientras esperamos su regreso?

Aquel día aprendí una lección de gratitud y alegría. Y no me arrepentí de haber cambiado el agua de coco por la mejor piña del mundo.

Tomado de la: Lectura Devocional de Adolescentes 2026
“LA VUELTA AL MUNDO EN 365 DÍAS»
Por: Odailson Fonseca

Colaboradores: Matilde Reyes y Adriana Jiménez

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