domingo , 16 agosto 2026
Matinal Adolescentes 2026

Veintidós segundos

 

SU ROSTRO RESPLANDECIÓ COMO EL SOL Y SU ROPA SE VOLVIÓ BLANCA COMO LA LUZ (MATEO 17:2, NVI).

¿Sabes cuál es el medio de transporte más seguro del planeta? ¿El avión, el barco, el tren, el automóvil o una bicicleta? ¡Ninguno de esos! El vehículo más seguro del mundo es el ascensor. ¡Increíble pero cierto! Puede que a veces se detenga, pero muy rara vez lastima a alguien.

En la ciudad de Salvador, capital del estado de Bahía, en Brasil, se encuentra el ascensor más famoso del país y uno de los más utilizados del mundo. El Elevador Lacerda une la ciudad baja, donde está el Mercado Modelo Municipal, con la ciudad alta, donde se encuentra el histórico barrio Pelourinho, y ha transportado a millones de personas. Con cuatro cabinas, cada una con capacidad para 32 pasajeros, este elevador puede transportar hasta 28 mil personas al día. Se estima que más de un millón de personas al año pagan unos pocos centavos para aprovechar este práctico atajo. Su altura equivale a la de un edificio de 25 pisos, y el trayecto dura exactamente 22 segundos.

Los ascensores tienen algo interesante: las puertas se cierran en un lugar y se abren en otro completamente diferente. Y eso me hizo recordar un momento asombroso en la Biblia, donde no hizo falta un ascensor para que todo cambiara en un instante.

Jesús estaba con tres de sus discípulos -Pedro, Santiago y Juan- subiendo una montaña. Era de noche, y las estrellas salpicaban el cielo oscuro y misterioso. De repente, una explosión de luz deslumbrante envolvió a Jesús de manera inexplicable. Los discípulos, aterrorizados, se arrodillaron en el suelo. Moisés y Elías aparecieron al lado de Cristo mientras la tierra parecía temblar bajo sus pies. Era algo increíble, indescriptible, sobrenatural. Pero, en cuestión de segundos, todo desapareció, y la luna volvió a ser la única luz en la oscuridad.

La transfiguración de Jesús fue un viaje único en el que los discípulos privilegiados presenciaron otra dimensión del poder de Cristo. ¡No había dudas! Él era verdaderamente el Hijo de Dios. En ese instante, el cielo descendió a la tierra y Jesús demostró que había venido a hacer algo extraordinario. Y lo hizo en la cruz.

Vivamos el día de hoy confiando en él para llegar a las alturas de la eternidad. Sus brazos crucificados son el único y verdadero medio de transporte hacia la felicidad eterna.

Un último dato importante: este ascensor solo sube. ¡No te lo pierdas!

Tomado de la: Lectura Devocional de Adolescentes 2026
“LA VUELTA AL MUNDO EN 365 DÍAS»
Por: Odailson Fonseca

Colaboradores: Matilde Reyes y Adriana Jiménez

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