domingo , 21 junio 2026
Lección de Universitarios 2026

inTerpreta

 

Por fin, cara a cara

Dios nos creó para que estuviéramos cerca de él (ver Génesis 2: 7) y lo ha dado todo para restaurar nuestra relación rota (ver Juan 3: 16). A pesar de que él puso la eternidad en nuestro corazón, no podemos comprender lo que Dios ha hecho desde el principio hasta el fin (ver Eclesiastés 3: 11). Somos parte del gran conflicto que se libra a nuestro alrededor, incluso dentro de nosotros, pero, con demasiada frecuencia no nos detenemos lo suficiente para considerar el gran costo de lo que Dios sacrificó para restaurar la relación que él desea que tengamos con él. A menudo, nos vemos envueltos en nuestras batallas y pruebas terrenales, olvidando que «somos ciudadanos del cielo, y estamos esperando que del cielo venga el Salvador, el Señor Jesucristo, que cambiará nuestro cuerpo miserable para que sea como su cuerpo glorioso» (Filipenses 3: 20-21).

El mundo se precipita hacia el fin. Sabemos que, un día, aparecerá una pequeña nube blanca en Oriente. A medida que se acerque, veremos a «alguien parecido al Hijo del hombre. Tenía una corona de oro en la cabeza y en la mano una hoz afilada» (Apocalipsis 14: 14, NTV). Miles y miles de ángeles acompañarán a Jesús (ver Mateo 25: 31), y todos los ojos lo verán (Apocalipsis 1: 7). A medida que descienda, oiremos su grito, un toque de trompeta de Dios, y las tumbas de aquellos que durmieron en Cristo se abrirán y ellos resucitarán primero (ver 1 Tesalonicenses 4: 16). Reconocerán la voz de Aquel que los llama (Juan 5: 28). Verán el rostro de su Redentor mientras ascienden para encontrarse con él en el aire.

¡Qué pensamiento tan asombroso y magnífico! Un día veremos a Jesús, lo veremos de verdad. ¡Escucharemos su voz y confesaremos que él es el Señor! Aquel sobre quien hemos leído, a quien hemos orado, de quien hemos hablado a otros, y Aquel a quien nuestros corazones han anhelado…, lo veremos cara a cara. Podemos estar seguros de ello, porque Dios es fiel y sus promesas son ciertas (ver Apocalipsis 22: 6).

En ese momento, cuando suenen las trompetas y todos los ojos vean a Jesús, sabremos que la espera ha valido la pena. Cada oración perseverante, cada momento en que hemos priorizado el tiempo con él, cada vez que hemos hablado con valentía por él, cada prueba, culminará en ver su rostro (Apocalipsis 22: 4).

¿Qué imaginas que vas a pensar y sentir cuando veas por primera vez el rostro de Jesús?

¿Cómo cambia nuestra perspectiva de las pruebas actuales el saber que veremos a Jesús y estaremos con él en la eternidad? (Ver 2 Corintios 4: 16-18).

2do trimestre 2026 «UNA RELACIÓN MÁS ÍNTIMA CON DIOS»
Lección # 13 «HACIA LA ETERNIDAD»

Colaboradores: Jassiel Taveras de la Rosa y Adriana Jiménez

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