«»Yo los he amado», dice el Señor. «¿Y cómo nos has amado?», preguntan ustedes»
Malaquías 1: 2.
EI libro profético de Malaquías, escrito alrededor de mediados del siglo V a. C., describe la necesidad de reformas antes de la venida del Mesías. Malaquías fue contemporáneo a Esdras y Nehemías, en el período postexílico en Babilonia, cuando los muros de Jerusalén fueron reconstruidos. Su misión era despertar a los israelitas de la apatía religiosa y conducirlos a los principios de la ley mosaica.
¡Qué misión casi imposible! ¿Cómo reformar a un pueblo que se negaba a reconocer su necesidad de reforma? Era como si el pueblo dijera: (¡Ah, Malaquías! ¿Estás bromeando? ¡Hay acaso algo y mal en nosotros!».
En el transcurso del libro, el profeta desafió siete veces al pueblo. Veamos cuáles fueron esos desafíos y la respuesta del pueblo.
Cuando Malaquías citó a Dios diciendo (Yo los he amado», ellos respondieron: «¿Y cómo nos has amado?).
Cuando el profeta mencionó a Dios acusando a los sacerdotes porque habían despreciado su nombre, dijeron: «¿En qué hemos despreciado tu nombre?». Cuando fueron acusados de ofrecer sobre el altar pan inmundo, reaccionaron: «¿En qué te hemos profanado?>>.
Cuando el profeta les dijo que cansaban al Señor con sus palabras indagaron, diciéndo: «¿En qué lo hemos cansado?»,
Cuando fueron llamados para que se volvieran a Dios, ellos bostezaron diciendo: «¿En qué sentido tenemos que volvernos?».
Cuando su deshonestidad para conDios fue recordada, reaccionaron: <<¿En qué te robamos?».
Y finalmente, cuando el profeta los acusó de haber hablado contra Dios, replicaron: «¿Qué hemos dicho contra ti?».
No fue por falta de advertencia que el pueblo terminó siendo rechazado por Dios como nación representante. ¿De qué sirven las advertencias si los oídos y los corazones se hacen los desentendidos y no hay reconocimiento de la situación pecaminosa delante de Dios? Los clamores de Dios, su empeño por la salvación de sus hijos y su muerte no tendrán ningún efecto en la vida de aquellos que no reconocen su pecaminosidad y no se arrepienten.
Toma en serio las advertencias de Dios, Sé sensible a la influencia divina que está intentando corregir tu ruta. No alejes al Espíritu Santo de ti, haciéndote la desentendida hasta perder el cielo.
Lecturas Devocionales para Damas 2026
“SUBLIME BELLEZA»
Por: MARIAN M.GRUDTNER
Colaboradores: Milenia de la Rosa y Silvia García F.
