Nosotros somos ciudadanos del cielo, de donde anhelamos recibir al Salvador, el Señor Jesucristo (Filipenses 3:20)
Alister McGrath dejó de ser ateo al estudiar la vida de Clive S. Lewis. McGrath cita una de sus frases: Si encontrara en mí mismo un deseo que ninguna experiencia en este mundo pueda satisfacer, la explicación más probable es que me fui a otro mundo. Tal vez eso te ayude a comprender el origen de muchos de tus sentimientos de inadecuación: definitivamente, no eres de este mundo.
Muchas de las consideraciones de Lewis se dieron debido a la pérdida de sus amados: su mamá, su papá, su hermano, su mejor amigo y su esposa. ÉI escribió los libros El problema del sufrimiento y Una pena en observación, cuestionando lo que nos ayuda a seguir caminando por el valle de la sombra y de la muerte sin ceder a la desesperación. Su respuesta es: la esperanza. Significa mucho para Lewis.
Una esperanza enraizada en la convicción de lo que Dios prometió más allá de la muerte es una esperanza que, como dijo el poeta John Milton, nos permite decir adiós al temor. Quizá tengas una enorme sensación de inadecuación frente a la pérdida de tus seres queridos y pienses: ¿Qué estoy haciendo en este mundo sin perspectiva? Por más que me cuide, voy al mismo camino de todos: envejecer y morir. ¡Ah! Si no fuera por nuestra bendita esperanza ¿no es cierto?
Ella nos consuela y nos recuerda la necesidad de estar con Dios cada mañana, charlando y aprendiendo, por medio del Libro sagrado, detalles importantes de sus promesas y de esa esperanza. No hay mejor manera de seguir nuestro camino en este mundo más sombrío que brillante. Prestemos más atención a la guerra entre el bien y el mal. No nos permitamos distraernos constantemente de esa guerra, concentrándonos solo en los problemas que son realmente sus consecuencias, luchando contra los demás en lugar de luchar contra nuestro yo; llorando por sentir que nos tratan injustamente, en lugar de llorar por nuestra pequeñez; reservando energía para vengarnos de otros, en lugar de reservarla para crecer en humildad y servicio.
¡Caminemos diariamente con Jesús! Muy pronto veremos el cumplimiento de la bendita esperanza. Nunca más nos sentiremos inadecuadas en el mundo que nos rodea, y viviremos como ciudadanas del mundo maravilloso por el cual tanto esperamos.
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Tomado de la: Lectura Devocional para Damas 2026
“SUBLIME BELLEZA»
Por: MARIAN M.GRUDTNER
Colaboradores: Milenia de la Rosa y Esther Peláez
