domingo , 8 noviembre 2026
Matinal de Jóvenes 2026

LECCIONES DE LA NIEVE

«Alaben al Señor […] la nieve y la neblina

(Salmo 148:7, 8).»

En marzo de 2017, tuve la oportunidad de viajar con mi familia a Washington, Estados Unidos, para participar en dos semanas de oración con el cuarteto Arautos do Rei. Pasamos momentos muy agradables con una comunidad de brasileños. El viaje fue aún más interesante porque durante algunos días nevó mucho, algo inédito para nosotros. Mis hijos, Miguel y Rafael, quedaron encantados con el paisaje emblanquecido. Al salir de la casa donde estábamos hospedados, jugaron hasta que sintieron que las manos les «quemaban». Y, en la guerra de bolas de nieve, ¡terminé siendo el objetivo!

No sé si te gusta el frío. ¡A mí me encanta! Nada se compara con la sensación de dormir bien abrigado escuchando el sonido de la nieve. ¿Sabías que la Biblia habla sobre este fenómeno meteorológico y que podemos sacar lecciones importantes de él? Aquí te dejo algunas:

Dios nos sustenta: La Biblia dice que el Señor «hace grandes cosas que nosotros no entendemos. Dice a la nieve: ‘Desciende a la tierra’. Lo mismo dice a la suave llovizna y a los aguaceros torrenciales» (Job 37:5, 6). En estos versículos, Job describe el poder de Dios, capaz de hacer que caiga lluvia y nieve sobre nuestro planeta. En un invierno, caen sextillones de copos de nieve. Ese mismo Creador y Sustentador del Universo es capaz de sostener nuestra vida. Y, así como ningún copo de nieve es igual a otro, Dios nos considera únicos e importantes.

Dios nos perdona: Varios autores de la Biblia usan el término «nieve» (en hebreo, sheleg; en griego, chiōn) para describir características divinas. Las vestiduras de Dios, por ejemplo, son blancas como la nieve (Mat. 28:3; Mar. 9:3; Apoc. 1:14), una referencia a su pureza y su santidad. Ese mismo Dios es capaz de perdonarnos y purificarnos. «Vengan, entonces, y razonemos -dice el Señor-. Aunque sus pecados sean como la grana, como la nieve serán emblanquecidos» (Isa. 1:18).

Dios merece nuestra alabanza: El versículo de hoy afirma que incluso la nieve alaba al Señor. ¡Eso es bellísimo! En el Salmo 148, el autor invita a los seres inanimados a alabar a Dios: Sol, Luna, montes, árboles; en fin, nada queda fuera de esa invitación universal. Y, si hasta un copo de nieve es capaz de alabar al Creador, ¡imagina lo que tú puedes hacer con tu vida!

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Tomado de la: Lectura Devocional para Jóvenes 2026
«DIFERENTE»
POR: MILTON ANDRADE
Colaboradores: Isaí Cedano y Kimberly Guido

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