jueves , 5 noviembre 2026
Matinal De Damas 2026

Gran Falta

 

 

¿Qué debo hacer para heredar la vida eterna?

(Marcos 10:17).

 

Al observar a Jesús junto a los niñitos, bendiciéndolos, poniéndolos en su regazo con ternura, el corazón de un joven se llenó de amor para con el Maestro y deseó profundamente ser su discípulo. Corriendo hacia Jesús, se arrodilló a sus pies y, con sinceridad y fervor, preguntó lo que está escrito en el versículo de hoy. Era un príncipe rico, miembro del Sanedrín, el honrado Consejo de los judíos. Le daba mucho valor al poder y al dinero.

Se creía justo y bueno el engaño de la justicia propia, pero sentía un vacío y sintió el anhelo de recibir también la bendición de Jesús. Las cosas de este mundo no satisfacían sus mayores anhelos. En las últimas décadas, se realizaron más de 3.300 encuestas acerca de la felicidad en el mundo. Durante ese período, la medicina y la industria farmacéutica invirtieron muchísimo en remedios contra la infelicidad, pero esta solo parece aumentar… Solo le faltaba una cosa a ese joven.

Necesitaba el amor de Dios en el alma. Esa sola falta, si no era suplida, le resultaría fatal (Elena de White, El Deseado de todas las gentes, pág. 478). Cuando Jesús le dijo al joven que debía vender todo para darlo a los pobres, y seguirlo, el joven se negó. Era sincero al declarar que guardaba los mandamientos desde niño. Pero, necesitaba el amor de Dios en el alma y no había espacio para ese amor. Dios siempre nos ofrece algo mejor de lo que tenemos. Con respecto a ese joven, Jesús lo amaba, y anhelaba darle la paz, la gracia y el gozo que cambiarían materialmente su carácter. […]

El Redentor anhelaba crear en él un discernimiento que lo habilitara para ver la necesidad de una devoción nacida del corazón y de la bondad cristiana (El Deseado de todas las gentes, pág. 478). Dios quiere transformarte en alguien mejor de lo que eres: semejante a él para que seas feliz. Solo aquel que busca ser semejante a él encuentra la verdadera felicidad. El joven salió desconcertado. No permitiría que nadie le dijera qué debía hacer con su vida. Pensó que era arriesgado renunciar a sus bienes terrenales, visibles, por lo celestial e invisible.

Entonces renunció espontáneamente a la vida eterna, valorando más los dones dados por Dios que al propio Dador. Con tristeza, Jesús vio cómo rechazaba su invitación. ¿Qué te falta? Puedes participar activamente en tu iglesia, pero, si hay orgullo, impaciencia, falta de dominio propio y perdón, te falta Cristo en tu vida.

¿Estás dispuesta a darle todo el espacio para que habite en ti y te dé la vida eterna?

 

www.meditacionesdiarias.com
https://www.facebook.com/meditacionesdiariass
https://play.google.com/store/apps/details?id=com.meditacionesdiarias.mobile

 

Tomado de la: Lectura Devocional para Damas 2026
“SUBLIME BELLEZA»
Por: MARIAN M.GRUDTNER
Colaboradores: Milenia de la Rosa y Esther Peláez

 

Matinales relacionados

Protegiendo la Fuente

    Porque en ti está la fuente de la vida y...

Del corazón de una viuda

      Dichosos los que de ahora en adelante mueren en...

Revolución Personal

    Ustedes no han sufrido ninguna tentación que no sea común...

Dios Cumple Sus Propósitos

        El Señor está cerca de los quebrantados de...