(DIOS CREÓ A LOS SERES HUMANOS A SU PROPIA IMAGEN) (GÉNESIS 1:27).
Para mí, un jardín es un lugar acogedor: mucho verde, árboles frondosos y aire puro. Pero imagina un jardín de dimensiones extraordinarias: ocupa siete millones de kilómetros cuadrados, se extiende por nueve países, contiene 2,5 millones de especies de insectos y alberga cuarenta mil especies de plantas.
Es tan inmenso que hasta se puede ver en una fotografía de la Tierra tomada desde el espacio. ¿Adivinaste qué lugar es?
¡La selva amazónica!
Este es uno de los lugares más fascinantes del planeta y, debido a su cantidad incalculable de árboles y plantas que devuelven oxígeno a la atmósfera, ha sido apodado «el pulmón del mundo».
Aparte de eso, tres mil especies de peces nadan en sus ríos, 1.300 especies de aves surcan su cielo y más de 1.500 especies de mamíferos, reptiles y anfibios recorren su territorio. ¿Te lo puedes imaginar?
No es un dato menor que una quinta parte de los pájaros del mundo viven en la selva tropical del Amazonas. Allí también se encuentra la mayor diversidad de plantas que existe. ¿Quieres más? En solo un kilómetro cuadrado pueden existir más de mil tipos de árboles. Sus copas son tan altas y densas que aún hoy los científicos siguen fascinados por sus misterios. Allí también fluye el río más largo del planeta, el Amazonas, hogar del famoso pirarucú, un pez que puede llegar a medir tres metros de extensión.
¿Qué piensas de este jardín?
Los pinceles de Dios fueron increíblemente generosos al pintar este paisaje. Y pensar que él creó todo esto como parte del ambiente para el ser humano. Si fuimos hechos a su imagen y semejanza, ¿no deberíamos ser más agradecidos por todo lo que nos dio?
Como bien dicen: «Quien ama, cuida». Así que vivamos este día en armonía con el cuidado del Señor. Cada acción irresponsable y cada falta de amor al prójimo es una muestra de desprecio hacia el amor de Dios. No arruinemos los sueños que él tiene para nosotros.
Exploremos hoy la selva fantástica de los nuevos desafíos celestiales. Aventurémonos con Jesús y dejémonos maravillar con toda la belleza que nos espera. Porque vivir ¡siempre es muy bueno!
Tomado de la: Lectura Devocional de Adolescentes 2026
“LA VUELTA AL MUNDO EN 365 DÍAS»
Por: Odailson Fonseca
Colaboradores: Matilde Reyes y Adriana Jiménez
