Así que anda que yo estaré contigo cuando hables, y te enseñare lo que debes decir. Éxodo 4:12.

No he sido tanto alumna como maestra, y creo que ser alumna es más fácil. Lo sé, lo sé; estarás protestando: «¡Pero si somos los alumnos los que tenemos que hacer tareas!». Y es cierto. Pero los maestros deben buscar las tareas, asignarlas. explicarlas, calificarlas, calcular las calificaciones generales, mantener a todos los jóvenes bajo control mientras tratan de dar la clase, y luego darles la temida noticia de que hay más tarea para hacer.
Ahora, sea fácil o difícil la labor, enseñar es definitivamente la mejor manera de Tal vez esto te suena raro, ya que pensarás que como estudiante se aprende más que como maestro. Sin embargo, siempre se ha dicho que la mejor manera de aprender algo es enseñándolo (si alguna vez le has enseñado a alguien matemáticas o a hacer un trabajo escolar, sabes de Io que estoy hablando). Cuando debemos explicarle algo a alguien, nos ‘vemos obligados a estudiarlo y entenderlo a profundidad.
uno de mis primeros trabajos fue enseñando redacción en una universidad. La mayoría de los alumnos eran adultos que volvían a estudiar después de pasar diez o veinte años criando a sus hijos o trabajando como mecánicos. Y ahora estaban en la universidad pública conmigo, una chica de la misma edad de sus hijos tratando de enseñarles a escribir un artículo.
Tengo que admitir que hasta que me vi obligada a explicar el proceso de escritura creativa, realmente no sabía todo lo que implicaba. Cuando me vi en la necesidad de explicar el proceso verbalmente para enseñarlo, tuve primero que descomponerlo en mi mente. Comencé a entenderlo mejor a medida que lo fui pensando y enseñando.
Muchos cristianos no les hablan a otros de Jesús porque sienten que no entienden sus propias creencias lo suficiente como para explicarlas. Muchos también suponen que no saben lo suficiente como para dar una clase en la iglesia o dirigir una reunión de Jóvenes. Pero he aquí el secreto: si quieres aprender, enseña. Hazte voluntario para ayudar al director de Jóvenes. Adquiere el material de la lección, estúdialo durante la semana, y luego pide ser asistente del maestro. Aprenderás muchísimo. También puedes contarle a un amigo tus creencias. Eso te hará pensar, crecer y aprender.
Ponlo en práctica: Enseña o explica algo esta semana. ¡Verás que aprenderás también!
Ponlo en oración: Ora pidiendo sabiduría y el deseo de seguir aprendiendo.
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Tomado De: Lecturas Devocionales Para Adolescentes 2018.
“¿Y Entonces…?”
Por: Heather Quintana
