«Mira, he escrito tu nombre en las palmas de mis manos» (Isaías 49: 16, N TV).

Tengo de una familia en la que es tradición usar nombres fuera de lo común. Mis hermanas se llaman Cinnamon [Canela] y Ginger [Jengibre], y muchas veces han recibido respuestas como: «No, en serio, ¿cómo se llaman de verdad?», o: «Ya. Y seguro que sus hermanos se llaman Perejil y Orégano». Mi papá y sus hermanos también tenían nombres interesantes. Su familia tuvo once hijos, todos con nombres que comienzan por la letra «O»: Otis, Orlene, Oma, Oliver, Orville, Oletha, Opal, Ola, Ora, Oren y Olen. Creo que si hubieran tenido un doceavo, lo habrían llamado iOlé!
Tener un nombre único hace que seas memorable. Uno de los nombres más inusuales en la Biblia es Mefi-boset (repítelo cinco veces rápidamente). Este personaje es memorable no solo por su nombre, sino por su interesante historia.
Mefi-boset era el hijo de Jonatán, el amigo leal de David. Luego de que Jonatán murió en la batalla, David extrañó muchísimo a su mejor amigo. Años después de la muerte de Jonatán, David comenzó a preguntar por todas partes, para ver si alguno de sus familiares aún seguía vivo. En su búsqueda, descubrió que Jonatán había tenido un hijo. Mefi-boset estaba muy joven cuando su padre murió, y era lisiado porque lo habían dejado caer cuando era niño.
El rey David envió a buscar a Mefi-boset, lo que debió de asustarlo terriblemente. Cuando Mefi-boset llegó ante el rey, el corazón de David se llenó de compasión por él. Recordó la bondad de Jonatán, su padre, y quiso devolver esa bondad haciendo todo lo que estuviera a su alcance por su hijo. Entonces, invitó a Mefi-boset a comer con él en la mesa del rey. También le dio toda la tierra y posesiones que alguna vez habían pertenecido al abuelo de Mefi-boset, el rey Saúl. David incluso hizo arreglos para que alguien cultivara la tierra para él.
La historia de Mefi-boset demuestra que un nombre extraño no es lo único que la gente recuerda. La bondad tampoco se olvida.
Ponlo en práctica: Piensa en alguien que ha sido bondadoso contigo, y haz algo especial por esa persona.
Ponlo en oración: Agradece a Dios por su bondad y por no olvidarte nunca.
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Tomado De: Lecturas Devocionales Para Adolescentes 2018.
“¿Y Entonces…?”
Por: Heather Quintana
