domingo , 20 septiembre 2026
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Matinal Para Jóvenes 2018

La oración de los seis mil

«Por lo tanto, mi Dios les dará a ustedes todo lo que les falte, conforme a las gloriosas riquezas que tiene en Cristo Jesús». Filipenses. 4: 19

INGRESÉ EN EL AÑO 2008 a la Universidad de Linda Vista para estudiar Teología. Uno de los trabajos que tuve que realizar fue el de recoger la basura. Era un trabajo divertido porque todos los que íbamos a bordo del camión hacíamos chistes. Poco tiempo después me cambiaron de trabajo y ahora mi nueva responsabilidad era reparar las líneas telefónicas del campus. Mi nuevo trabajo me resultaba aburrido, pero no tenía otra opción y de paso adquirí un destreza muy útil.

Al final de mi primer año la crisis financiera golpeó a mi familia así que mi padre me dijo: «Tendrás que colportar». No me gustó la noticia pues nunca había colportado. El primer día de trabajo lloré. Me encontraba solo, sin dinero y lejos de mi familia. Le presenté al Señor el desafío: mi padre solo podía pagar una parte de mis estudios, y me había dicho que pobremente estudiaría fuera del internado (externo). Le pedí a Dios que proveyera de tal forma que no tuviera que estudiar como externo.

Terminó el verano y regresé a la universidad con la capacidad de pagar seis mil pesos mexicanos al mes. Para mi sorpresa, la colegiatura había subido de precio y ahora costaba 8,300 pesos al mes. Conseguí un descuento de mil trescientos pesos así que ahora solo necesitaba siete mil pesos mensuales para cubrir mis gastos como interno, pero solo tenía seis mil. Enojado con Dios salí de la oficina de cuentas estudiantiles y justo en ese momento pasaba por allí mi antiguo jefe. «¡Ponce, te necesito, inscríbete rápido! ¡Napo se fue y hay líneas que reparar!», me gritó mientras seguía su camino. Le grité: «¡Estudiaré como externo, no tengo dinero!». Él se devolvió y me dijo: «Vamos a mi oficina». Una vez allí continuó: «Has hecho un buen trabajo. Te puedo ofrecer una beca de mil pesos mensuales. Serás el responsable de las líneas telefónicas del campus y vivirás en el internado». ¡Justo lo que necesitaba!

Cuando salí de la oficina lloré y le di gracias a Dios. Todavía me conmuevo al recordar esa experiencia.

Hoy no sé cuál es tu necesidad, pero sí puedo decirte por experiencia propia que las riquezas de Dios están a tu disposición. Pide, y él te dará.

Ismael Ponce

México

#MatinaldeJóvenes

#RadioJovenAdventista
#MeditacionesDiarias

Tomado de: Lecturas Devocionales para Jóvenes 2018
“365 vivencias de jóvenes como tu

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