<<Entonces siguió diciéndome: «Esta es palabra de Jehovà para Zorobabel y dice: «No con ejército ni con fuerza, sino con mi espíritu, ha dicho Jehovà de los ejércitos»>> Zacarías 4:6
ZOROBABEL tenta ante sì la difícil tarea de construir un templo para Dios. Ninguna empresa de valor se realiza sin esfuerzo. Todo sueño tiene un precio, y tú no tienes el derecho a soñar si no estás dispuesto a pagar el precio de tu sueño.
Zorobabel encontró terribles dificultades externas, por parte de enemigos que no querían la construcción del templo, y también encontró obstáculos internos, por parte de la gente que criticaba, porque pensaba que el trabajo podía ser echado de otra forma pero no hacía nada para ayudar. En esas circunstancias le llega a Zorobabel el mensaje de Dios, diciendo: <<No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos>>.
El mensaje del texto tiene que ver directamente con los que participan en la obra de Dios en la Tierra. <<Las mismas dificultades que fueron creadas para estorbar la restauración y el desarrollo de la obra de Dios, las grandes montañas de dificultades que surgieron en el sendero de Zorobabel, serán enfrentadas por todos los que hoy son leales a Dios y a su obra. Se usan muchos inventos humanos para llevar a cabo planes según el parecer y la voluntad de hombres con los cuales Dios no trabaja. Pero la demostración de que Dios esta al lado de su pueblo no consiste en palabras jactanciosas ni en una multitud de ceremonias. El supuesto poder de los agentes humanos no decide esta cuestión. Los que se oponen a la obra del Señor pueden ser un estorbo por un tiempo; pero el mismo Espíritu que siempre ha guiado la obra del Señor la guiar hoy>> (Comentarios de Elena G. de White>>, Comentario bíblico adventista, t.4, p. 1200).
Dios esta dando a su pueblo hoy la seguridad de que la obra iniciada llegar a su glorioso fin, a pesar de las dificultades que puedan aparecer.
Esto puede ser aplicado a la obra de la redención en la vida particular de cada persona. Muchas veces, en nuestro proceso de desarrollo, podemos sentirnos desanimados y cansados por causa de los enemigos y de las dificultades externas o internas. Pueden ser críticas; gente que solo ve nuestros defectos, pero no tiene ojos para ver nuestro crecimiento espiritual.
Pueden ser tentaciones, trampas y celadas que el enemigo siempre coloca en nuestro camino para destruir lo que Dios comenzó. Pueden ser los reclamos que nosotros mismos nos hacemos, la intolerancia propia, la prisa por ver resultados que no aparecen.
Pero, el Señor le dice a todos sus hijos: <<No con fuerza, sino con mi Espíritu>> ¿Qué hacer, entonces, para que el plan de Dios se cumpla en nuestra vida? Permitir que el Espíritu de Dios habite en nosotros. ¿Cómo? Yendo a él cada día, buscándolo con ansiedad, haciendo de él el centro de nuestra atención, pasando tiempo con él y permitiendo que participe en cada minuto de nuestra vida.
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Matinal Para Toda La Familia 2018.
“A Solas Con Jesus”
Por: Alejandro Bullón
