«Honra a tu padre y a tu madre» (Éxodo 20: 12).
Un día, cuando vivía en Papúa Nueva Guinea, me crucé con Wilbert, un estudiante que a veces trabajaba en mi casa. «Hola», le dije. «Hola», dijo él. Y añadió: «Voy a la huerta». Yo pensé: «¡¿Y eso a mí qué me importa?!». Pero menos mal que no le dije nada, porque luego supe que, en las islas del Pacífico Sur, decir adónde vas al cruzarte con otra persona es importante.
En esas islas, la gente valora la comunidad. Compartir información sobre adónde vamos aumenta la conexión con los demás, el sentido de que perteneces al grupo, y ayuda a construir la confianza entre las personas. Es una forma de mostrar que no tienes nada que ocultar. Por si eso fuera poco, decir adónde vas permite que te ofrezcan ayuda o te acompañen. Dejé de pensar «y a mí qué me importa», y aprendí a usar esa práctica con ellos, porque vi que es valiosa.
En el Pacífico Sur, uno no está solo si dice adónde va. Lo mismo sucede con nuestras familias.
Tus padres necesitan saber dónde estás siempre, pero no para quitarte la diversión, sino para velar por tu seguridad. Así te muestran que te aman y que están ahí para lo que necesites. Por eso, honra a tu padre y a tu madre.
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Tomado de la: Lectura Devocional para Menores 2026.
«HÉROES Y VILLANOS»
Por: RAÚL LOZANO
Colaboradores: Liseth Orduz y Claudia Escamilla
