«Aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos» (Efesios 5: 16, LBLA).
Era yo rector de la Universidad Adventista de Papúa Nueva Guinea cuando recibí una invitación a la cena de los estudiantes que se iban a graduar. Decía que empezaba a las 5:30, y mi esposa y yo llegamos puntuales. Pero los minutos pasaban y no había casi nadie. Varios empleados se acercaron a nosotros para disculparse. «Lo sentimos, pero aquí es así». La cena empezó tres horas después. ¡Qué pérdida de tiempo!
En la cultura del Pacífico Sur, el tiempo no se entiende como lo entendemos nosotros. Para ellos, las relaciones personales son lo más importante; eso significa que pueden considerar más importante dedicar tiempo a algo que están haciendo con alguien que cumplir un horario preestablecido. Así, una actividad comienza cuando todos están presentes, no a una hora concreta.
Las diferencias culturales son algo que hay que respetar. Los principios son más importantes. Y un principio que encontramos en la Biblia es el de aprovechar bien el tiempo.
Por eso, no desperdicies tu tiempo. Da valor a estar con las personas más que a estar en la pantalla, a moverte en vez de estar sentado, a estudiar en vez de jugar, y a leer la Biblia y orar a Jesús más que a ninguna otra cosa.
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Tomado de la: Lectura Devocional para Menores 2026.
«HÉROES Y VILLANOS»
Por: RAÚL LOZANO
Colaboradores: Liseth Orduz y Claudia Escamilla
