«¡SÉ FUERTE Y VALIENTE! NO TENGAS MIEDO NI TE DESANIMES, PORQUE EL SEÑOR TU DIOS ESTÁ CONTIGO DONDEQUIERA QUE VAYAS» (JOSUÉ 1:9).
Mil seiscientos kilómetros es la distancia que recorre un vehículo entre Montevideo y Santiago de Chile. Y esa es también la longitud del desierto más alto y árido del planeta. El desierto de Atacama, que se extiende por el norte de Chile hasta la frontera con Perú, es como una barrera natural para las corrientes oceánicas que llegan desde el Pacífico. Y como las nubes cargadas de humedad no llegan a la región, la sequedad del lugar es impresionante. Como si el clima extremo no fuera suficiente, el desierto de Atacama tiene volcanes, picos de casi 7.000 metros de altura, suelos erosionados que forman cañones, dunas interminables, géiseres que lanzan agua hirviendo desde las entrañas de la tierra y arenas saladas. Algunos científicos creen que han pasado más de mil años sin que caiga una sola gota de lluvia en esas zonas.
Además, están los enormes salares, campos infinitos de sal a cielo abierto, que crean paisajes espectaculares de lagos blancos que contrastan con montañas y nubes en un azul infinito. Todo esto hace de este desierto una atracción sin igual para muchos aventureros.
¿Sabías que hay una maratón que se corre allí mismo en Atacama? Hay varias carreras de diferentes distancias que atraviesan valles, montañas, peligros y mucho calor, de esos que derriten hasta las ganas de vivir. Lo más importante en esta competencia no es necesariamente llegar primero, sino llegar a la meta en este desafío extremo. Algunos atletas se preparan durante años para realizar el «maratón del desierto».
¿Y tú? ¿Tienes algún desafío por delante que parece imposible? ¿Hay miedos que te quitan el sueño por las noches? ¿Sientes en el corazón la urgente necesidad de vencer un obstáculo amenazante? Puede ser un examen en la escuela, un animal al que temes o hasta una tarea que no puedes cumplir. Todos estos son momentos en el camino de la vida que te enfrentan a posibilidades de crecimiento. Y fuiste creado para crecer con felicidad.
Si el desierto se presenta ante ti, atraviésalo corriendo, pero siempre con Jesús. Con Cristo a tu lado, conquistarás cosas inimaginables, y hasta los viajes del día a día se volverán extraordinarios. ¿Te animas a descubrir hoy las sorpresas que Dios nos tiene preparadas? ¿Por qué no intentas enfrentar el calor de la tentación protegido en el Señor?
Pronto, todo terminará: el desierto del pecado quedará atrás y disfrutaremos para siempre de lo que el Salvador soñó para cada uno de nosotros.
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Tomado de la: Lectura Devocional de Adolescentes 2026
«LA VUELTA AL MUNDO EN 365 DÍAS»
Por: Odailson Fonseca
Colaboradores: Jhygceli Dávila y Claudia Escamilla
