¡Qué distinguido se ha visto hoy el rey de Israel desnudándose como un cualquiera en presencia de las esclavas de sus oficiales! (2 Samuel 6: 20).
Mical, hija del rey Saúl, amaba a David, y su padre aprovechó ese hecho como carnada contra su rival. Ella vio al hombre a quien amaba arriesgar su vida para atender a un capricho de su padre: la exigencia de una dote de casamiento.
Después de casada, engañó a su padre para ayudar a su esposo a huir de él. Cuando su esposo huyó, fue dada a otro hombre por su propio padre. Años más tarde, David, ahora rey, la reclamó de vuelta. Paltiel, el nuevo marido de Mical, llorando, la siguió mientras volvía a David.
A pesar de que Mical dio pruebas de su amor a David, en un momento especial para su esposo y para la nación, tuvo una reacción reprobable….
La primera vez que el arca del pacto fue llevada a Jerusalén, además de que los procedimientos establecidos no se cumplieron, Uza murió por su irreverencia. Después de tres meses, más consciente de la santidad de la Ley de Dios y de la necesidad de obediencia estricta, el rey David recondujo el arca teniendo en cuenta las instrucciones divinas. Los principales de la nación y una vasta congregación se unieron en el ritual de sacrificios de animales, en las alabanzas con instrumentos musicales y cantos.
David se despojó de sus vestidos reales y se vistió como los sacerdotes para identificarse, delante de Dios, con sus súbditos. El único objeto de reverencia debía ser Dios. Radiante y lleno de alegría, David saltaba, acompañando el ritmo de los cánticos, en una danza reverente.
Al acercarse el cortejo a la capital, los portones se abrieron y el arca sagrada fue puesta en su lugar. El rey bendijo al pueblo y distribuyó alimentos. Entonces, jubiloso, volvió al palacio para bendecir su casa. Su esposa, Mical, había visto todo desde una ventana. Al ver al rey bailando y saltando delante del Señor, lo despreció y fue a su encuentro respondiendo a su amable saludo con las palabras amargas del versículo de hoy. No había despreciado solo a David, sino también al servicio de Dios y fue reprendida por eso. Es probable que Mical haya permitido que sus traumas no resueltos la cegaran espiritualmente. Así, no comprendió el acto de adoración de David, y dejó de apoyarlo en algo muy importante.
¿Hay algo de tu pasado que aún interfiere en tu interacción conyugal? Tu esposo no es responsable por lo que pasaste. No permitas que situaciones no resueltas comprometan tu matrimonio. Busca la cura. No dejes que una nube de oscuridad invada tu relación. Prefiere arremangarte y participar junto a tu esposo, celebrando sus alegrías y victorias.
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Tomado de la: Lectura Devocional para Damas 2026
“SUBLIME BELLEZA»
Por: MARIAN M.GRUDTNER
Colaboradores: Milenia de la Rosa y Esther Peláez
