¡Nunca permitas que la lealtad ni la bondad te abandonen! Átalas alrededor de tu cuello como un recordatorio. Escríbelas en lo profundo de tu corazón (Proverbios 3: 3, 4, NTV).
De acuerdo con una encuesta llevada a cabo por Data Popular con cerca de tres mil quinientos encuestados, el 70% admitió haber tenido al menos una actitud corrupta en la vida; y el 80% afirmó conocer a alguien que ha cometido alguna ilegalidad, como la compra de productos pirata. Como ves, la integridad (lealtad a principios y valores) y la bondad son joyas raras. Salomón nos aconseja con respecto a estas dos virtudes que nos las atemos al cuello y las escribamos en lo profundo de nuestro corazón.
La integridad (lealtad a principios y valores) y la bondad abren las puertas a relaciones interpersonales duraderas. ¿Qué seguridad podemos tener en una relación en la que no existe lealtad y, por tanto, no se puede tener confianza? De la misma manera, la bondad contribuye a nuestras relaciones, pues muestra a la otra persona cuán importante es para nosotros. Estas virtudes fortalecen el compromiso y motivan a las personas a actuar así con nosotros.
¿Por qué, en general, hay tanta falta de integridad y bondad? Porque el egoísmo mueve cada pensamiento, sentimiento y acción. Entre elegir los intereses propios y los intereses del otro, nuestra tendencia es elegirnos a nosotros primero, siempre. Por eso, llegar a actuar con integridad y bondad exige que trabajemos en nuestra naturaleza degradada por el pecado. Eso es imposible de lograr por nuestros propios medios. Solo podemos vencer en esto si nos apegamos a un poder mayor al nuestro: el poder divino.
A veces, miramos a los otros cuando hablamos de deshonestidad; pero ¿sabes qué? Contar mentiras piadosas, exagerar y omitir conscientemente la verdad, también son falta de integridad y bondad. ¿Y cuántas veces no hemos maquillado verdades, exagerado y mentido por omisión, manipulado los pensamientos, sentimientos y acciones de otras personas, porque eso nos puso temporalmente en una posición más cómoda que enfrentar la verdad? ¿Cuántas veces no nos hemos quedado cortas en términos de integridad por buscar promoción, autoprotección o poder?
Lamentablemente, estas actitudes equivocadas generan consecuencias mayores que las ventajas obtenidas. Cada acto de falta de integridad banaliza la virtud de la integridad, y el siguiente acto se vuelve más fácil. La falta de integridad rompe amistades, matrimonios, lazos familiares y empresas; también compromete el progreso de un país. Por eso, si en tu vida faltan integridad y bondad, pide perdón a Dios y permite que su carácter te inspire a cambiar. Gozarás del favor de Dios y de los hombres, así como de buena reputación.
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Tomado de la: Lectura Devocional para Damas 2026
“SUBLIME BELLEZA»
Por: MARIAN M.GRUDTNER
Colaboradores: Milenia de la Rosa y Esther Peláez
