La mujer bondadosa se gana el respeto; los hombres violentos solo ganan riquezas
(Proverbios 11: 16).
En 1878, el gobierno estadounidense contrató a un artista para diseñar una nueva moneda de un dólar con el rostro de una mujer en uno de sus lados. Fue elegido el perfil de Anna Willess Williams, quien solo aceptó la propuesta después de la insistencia del artista y de la promesa de que ella permanecería en el anonimato.
Las monedas quedaron listas, y el rostro de Anna generó gran repercusión. Durante años, su identidad fue preservada.
Un día, un diario local divulgó su secreto. Cartas con ofertas de mucho dinero comenzaron a llegar, pero Anna las rechazó todas. No quería ser famosa y siguió recibiendo su salario de maestra. En cierta oportunidad dijo: «Prefiero ser útil a los niños que me necesitan a ser famosa».
Anna dio clases durante años. Sus alumnos la llamaban cariñosamente «la muchacha del dólar de plata». A los sesenta y seis años se jubiló. Falleció dos años después, y siempre fue recordada por sus alumnos.
Anna Willess Williams había llamado la atención por ser agraciada. El equivalente de la palabra agraciada en hebreo conlleva la idea de bondad, paciencia, delicadeza, elegancia, buen gusto y finura.
¿Has reparado alguna vez en el comportamiento impaciente y, a veces grosero, que tienen algunas mujeres en el tránsito, cuando esperan turno en alguna fila, cuando caminan por las calles, cuando se relacionan con sus conocidos?
¿Las has visto impacientes y groseras dentro de su casa o en la relación con su esposo y sus hijos?
La gracia no es una cuestión de personalidad; elegimos ejercerla y cualquiera de nosotras puede hacerlo. Una mujer agraciada no es ofensiva, arrogante o crítica. No se cree mejor que los demás. Sus palabras son comedidas; exaltan y respetan a las otras personas.
Lo contrario a la gracia es ser desagradable, de modales groseros e irrespetuosas. Este tipo de mujer actúa con arrogancia e indiscreción, y su compañía genera tensión y malestar.
Una mujer agraciada será honrada por los demás, porque su forma afectuosa discreta y mansa los conquista y los hace sentir aceptados.
¿Deseas ganarte el respeto de los demás? Sé agraciada. Elige ser paciente y no impaciente; actúa bondadosamente en momentos tensos; sé delicada a corregir a otros, no agredas con palabras. Así serás respetada por las otras mujeres de bien y serás un ejemplo de virtud.
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Tomado de la: Lectura Devocional para Damas 2026
“SUBLIME BELLEZA»
Por: MARIAN M.GRUDTNER
Colaboradores: Milenia de la Rosa y Esther Peláez
