Practiquen el dominio propio y manténganse alerta. Su enemigo el diablo ronda como león rugiente, buscando a quién devorar (1 Pedro 5: 8).
Cuando enfrentamos nuestras luchas, muchas veces nos olvidamos de la invisible pero tremendamente constante batalla entre el bien y el mal. Cuando Adán y Eva fueron expulsados del Edén y la humanidad se multiplicó, Satanás comenzó a buscar seguidores. Su misión de impedir la obra de Dios pareció tener éxito, pero la Omnipotencia derribó sus propósitos enviando el diluvio. Después del diluvio, el enemigo retomó sus ataques. Así, nuevamente los habitantes de la tierra se rebelaron contra el Creador.
Dios estableció un pacto con Abraham, eligiendo a un pueblo para que recibiera y compartiera su ley. Atento para perjudicar la obra divina, seduciendo y destruyendo al pueblo elegido, Satanás tendió sus trampas: hizo que los hijos de Jacob, que posteriormente darían origen a las doce tribus de Israel, contrajeran matrimonio con idólatras. La fidelidad de José a Dios y su testimonio incomodaban al diablo, por eso incitó la envidia en los hermanos de José, lo que dio como resultado que vendieran a su propio hermano como esclavo a los paganos.
Dios estorbó los propósitos malignos haciendo que los egipcios conocieran al Dios de José. Y aun cuando fue perjudicado por sus propios hermanos, José llegó a ser el primer ministro de Egipto e influyó en todo el país y propagó extensamente el conocimiento de Dios.
Los israelitas prosperaron y ejercieron su influencia sobre Egipto, hasta que los sacerdotes idólatras fueron incitados por Satanás a borrar la influencia del pueblo hebreo. Posteriormente, durante los cuarenta años que siguieron a la fuga de Moisés de Egipto, la esperanza de liberación fue disminuyendo. Satanás, nuevamente, parecía victorioso. Entonces, Moisés volvió y confrontó al faraón. Dios usó la obstinación del faraón para esparcir su conocimiento, y llevó a muchos egipcios a entregarse a él. En la víspera del éxodo, Satanás resistió a los propósitos de Dios con el objetivo de mantener a aquellos dos millones de hijos suyos en la ignorancia, la superstición y el cautiverio, y extinguir de su memoria el recuerdo divino.
Desde el principio del conflicto, Satanás procuró distorsionar el carácter de Dios y su ley en la mente del hombre. Esa obra parece exitosa mientras multitudes aceptan sus engaños. Pero Dios avanza en el cumplimiento de sus propósitos.
¿Estás atenta para discernir las astutas acciones del diablo para colocarte contra Dios y su ley? Recuerda: en cada desafío que enfrentas, tienes la opción de honrar a Dios o al enemigo. ¡Eres tú la que elige!
www.meditacionesdiarias.com
https://www.facebook.com/meditacionesdiariass
https://play.google.com/store/apps/details?id=com.meditacionesdiarias.mobile
Tomado de la: Lectura Devocional para Damas 2026
“SUBLIME BELLEZA»
Por: MARIAN M.GRUDTNER
Colaboradores: Milenia de la Rosa y Esther Peláez
