«Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto ni clamor ni dolor; porque las primeras cosas ya pasaron»
Apocalipsis 21: 4.
Todos los seres humanos anhelan vivir. En un estado normal de bienestar físico, mental y espiritual, nadie quiere morir y la razón es simple: Dios te creó para vivir —vivir para siempre— y jamás estuvo en sus planes que el ser humano muriera. Diseñó todo para su permanencia placentera.
Sin embargo, el diablo engañó a la raza humana, y con mentiras le asegnró que si desobedecía a Dios no moriría. Con esta desobediencia tristemente las consecuencias fueron desastrosa y los primeros padres le dieron la entrada en la vida de la raza humana a un enemigo que había sido desconocido hasta antes de ese momento. Las advertencias de Dios se cumplieron y la muerte se estableció en la raza humana. No obstante, no era la muerte biológica la más temida, conocida en la Biblia como la primera muerte; sino la segunda muerte, la muerte eterna, de la cual no hay resurrección, la muerte como la paga del pecado.
Dios hizo un plan de rescate para la humanidad a pesar de su obstinada terquedad de rechazarlo siempre. El Señor pagó la deuda en la cruz del Calvario, vino a este planeta para vivir, morir y resucitar a su favor; de manera que el ser humano tuviera la oportunidad de volver a vivir para siempre, con la condición de que acepte los méritos del sacrificio de Cristo Jesús.
Cuando el apóstol Juan en Apocalipsis anuncia que Dios limpiará toda lágrima, todo dolor y que la muerte no será más, está anunciando el triunfo de Cristo para siempre sobre la muerte segunda. Todos los seres humanos que lo han aceptado como su Salvador personal ahora vivirán para siempre. La muerte, al igual que en el principio, no será más y desaparecerá. Dios hará que los planes que tenía para la raza humana se cumplan, y el hombre y la mujér sean eternos por su gracia.
¿Dónde están tus, planes para el futuro? No para ochenta años ni cien, sino para la eternidad. Es tú oportunidad de aceptar al Autor de la vida en Cristo, tu Señor. ¿Quieres venir en su busca y aceptarlo como tu Dios?.
Con él ya no habrá más llanto, ni clamor ni dolor, y la muerte no será más; porque
todo es por su gracia.
Tomado de: Lecturas Devocionales para Adultos 2026
«POR SU GRACIA»
Por: Isaías Espinoza
Colaboradores: Aura Herrera y Silvia García F.
