viernes , 21 agosto 2026
Matinal de Jóvenes 2026

Dios, el constructor

 

«Porque esperaba la ciudad con fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios». Hebreos 11:10

Minecraft es un juego de construcción y aventura que ha conquistado a personas de diversas edades en todo el mundo. Es un juego que estimula la creatividad y permite que los jugadores utilicen bloques para crear estructuras, paisajes, objetos… en fin, cualquier cosa que se pueda imaginar.

En los últimos años se han hecho algunas construcciones increíbles con este juego. La más grande de ellas es la ciudad de Greenfield, elaborada por cuatrocientos jugadores a lo largo de diez años. Esta ciudad virtual se construyó en escala 1:1, es decir, cada bloque del juego representa un metro cúbico. Se utilizaron alrededor de 20 millones de bloques de Minecraft en la construcción de esta impresionante ciudad que tiene puertos, ferrocarriles, rascacielos y mucho más.

La Biblia también presenta algunas construcciones fascinantes. A diferencia del juego Minecraft, «salieron del papel» y se hicieron realidad. El Templo de Salomón, por ejemplo, fue una obra magnífica que tardó siete años en ser terminada. Construido sobre el monte Moriah, contó con la participación de miles de personas: albañiles, carpinteros, artesanos, cargadores, entre otros. Salomón mandó a tallar grandes piedras que fueron encajadas unas con otras de modo que «ni martillos ni hachas se oyeron en la casa, ni ningún instrumento de hierro» (1 Rey. 6:7).

Otra construcción fascinante fue el segundo Templo, erigido después del retorno del pueblo de Judá del exilio en Babilonia. También conocido como el Templo de Zorobabel, la obra se ejecutó en el mismo lugar donde estaba el Templo de Salomón, que había sido destruido en el año 586 a.C. La promesa divina era que la gloria del nuevo Santuario sería mayor que la del antiguo (Hag. 2:9). De hecho, este templo superó en belleza al anterior debido a las mejoras hechas por Herodes y, principalmente, porque Jesús caminó por sus recintos.

Sin embargo, hay una construcción que supera a todas las demás. No fue hecha por ningún arquitecto, albañil ni «aplicación» humana. En la Nueva Jerusalén, «el santuario de Dios estará con los hombres» (Apoc. 21:3). Esta ciudad fue diseñada y construida por Dios mismo. ¿Te has imaginado la belleza de este lugar? El mayor sueño de Dios es que tú y yo estemos allí.

«DIFERENTE»
POR: MILTON ANDRADE
Colaboradores: Isaí Cedano y Karla González

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