domingo , 4 octubre 2026
Matinal De Damas 2026

«LOS PREJUICIOS»

«Despreciado y rechazado por los hombres, varón de dolores, habituado al sufrimiento. Todos evitaban mirarlo; fue despreciado y no lo estimamos»

Isaías 53:3.

En la terminal de autobuses de un pueblo del interior de mi país, esperaba yo un día el colectivo que me llevaría a São Paulo. Sentada, tomé un libro e intenté leer. No pude, porque alguien llamó mi atención.

Entre las personas que esperaban transporte, había una joven de mala apariencia. Totalmente desaliñada, charlaba con otras personas. Tenía mucho sobrepeso, vestía una blusa corta y transparente que permitía que se le viera el corpiño rojo que llevaba debajo. La falda era de tiro tan corto que se le veía la piel flácida caer por encima del cinturón. Tenía una pierna más corta que la otra, lo que la hacía caminar de manera muy peculiar. Todo eso, más el tipo de vocabulario que usaba, me llevó a concluir que se trataba de una prostituta.

De pronto, oí la voz de alguien pidiendo algo. La verdad, yo no quería ser interrumpida por nadie, así que hice como si estuviera leyendo y no levanté la vista. El que estaba pidiendo decía en voz alta para que todos lo oyeran: «Por favor, ¿me podrían pagar un pasaje? Si quieren darme el dinero, bien, si quieren comprar directamente el boleto, también. No voy a comprar alcohol. Estoy tan cansado que, si pudiera acostarme aquí mismo, lo haría. No puedo caminar ni un paso más». Entonces, alguien le dijo:

—Yo le voy a pagar el pasaje.

—¿De verdad? —le preguntó él.

—sí.

—Voy a ver el precio y le digo. Pero ¿puedo realmente confiar?

—sí.

El hombre salió, satisfecho. Yo levanté los ojos del libro y vi que se trataba de un señor de unos setenta años, con barba y cabellos blancos. No olía a alcohol. Su ropa estaba polvorienta y cargaba muchas bolsas. Entonces partió el colectivo con él adentro. Yo, sentada en el banco de la terminal, cerré el, libro. Ya no me interesaba tanto. Me sentía avergonzada. La joven que le había comprado el pasaje era la misma a quien yo había juzgado por su apariencia.

A veces, Dios nos sorprende con lecciones que provienen justamente de aquellos a quienes nosotras marginamos por prejuicio y arrogancia. Pero esas personas son muy amadas por Jesús, quien también sufrió prejuicio y desprecío. ¿Cómo tratas a los marginados?

Lecturas Devocionales para Damas 2026
“SUBLIME BELLEZA»
Por: MARIAN M.GRUDTNER
Colaboradores: Milenia de la Rosa y Silvia García F.

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