«Dichoso el que piensa en el débil; el Señor lo librará en el día de la desgracia»
Salmo 41: 1.
Los padres de Agnes eran albaneses. Por causa de los conflictos en su país, la familia se mudó a Macedonia, donde ella nació. Su padre era un próspero comerciante que viajaba por toda Europa. Vivían felices, llevando una vida acomodada. Su mamá enseñaba a sus hijos a ser amables con el prójimo y salían por las calles a distribuir alimentos y ropa a los necesitados.
Cuando comenzó la Primera Guerra Mundial, Agnes tenía cuatro años. Poco después, falleció su padre, y su madre tuvo que ponerse a coser para alimentar, vestir y dar educación a sus hijos. A pesar de las estrecheces económicas, nunca dejaron de ayudar a los pobres.
Agnes aprendió a amar a Dios y, a los catorce años, decidió dedicar su vida a ayudar a las personas necesitadas. Estudió Pedagogía, así como los idiomas inglés, hindi y bengalí. Su primer trabajo fue enseñar a niños indios y europeos en la escuela de un convento en la India. Posteriormente, llegó a ser la directora del centro.
Cuando comenzó una guerra entre hindúes e islámicos, se volvió peligroso salir a las calles de Calcuta. Sin embargo, como las niñas de su escuela necesitaban comer, ella salía a la calle, en busca de comida. En esas peligrosas salidas, Agnes vio destrucción y sufrimiento. Cuando entraba de nuevo a la escuela con arroz, seguía escuchando los gemidos de afuera. No pudiendo no hacer nada salía nuevamente a visitara los necesitados de los barrios pobres y los hospitales.
Muchas veces, Agnes no tenía comida ni dinero; a veces enseñaba debajo de los árboles, garabateando con una vara letras y cifras en el suelo. Esta mujer tan misericordiosa llamada Agnes Bojaxhiu, que llegó a ser mundialmente conocida como Teresa de Calcuta, murió en 1997, a los ochenta y siete años.
Jésed, la palabra hebrea para «misericordia», transmite la idea de «amor leal» o «amable bondad»., En griego, esta palabra es éleos, que transmite la idea de «profunda preocupación por el bienestar de otros». Jesús demostró repetidamente a lo largo de su ministerio, en sus parábolas y por medio de sus milagros de sanación, que la misericordia es una parte crucial de su carácter, «Durante su ministerio, Jesús dedicó más tiempo a la curación de los enfermos que a la predicación. A cualquier parte que iba, las nuevas de su misericordia le precedían» (Elena G. de White, El ministerio de curación, cap. 1, pág. 10).
¿Qué estás haciendo tú para atender a los necesitados y reflejar así la imagen de Jesús?
Lecturas Devocionales para Damas 2026
“SUBLIME BELLEZA»
Por: MARIAN M.GRUDTNER
Colaboradores: Milenia de la Rosa y Silvia García F
