Lee el texto de esta semana: Juan 14
Poner las cosas en orden
Hace unas semanas, mi padre falleció de forma inesperada. Aún me resulta extraño escribir estas palabras. Él fue el que me crió, el que me llevó a Cristo y, finalmente, el que me enseñó el mensaje adventista; desempeñó un papel muy importante en mi vida. Sin embargo, dado que su fallecimiento fue tan repentino y él nunca hablaba de la muerte, me resultó mucho más difícil sobrellevar el peso y la magnitud de su pérdida. No dejó ningún testamento, ni instrucciones claras sobre sus deseos, ni comunicó ningún síntoma que pudiera indicar que esto iba a suceder. Hasta el día de hoy, creemos que ni siquiera él sabía que iba a suceder tan pronto. Ha sido mucho que asimilar en muy poco tiempo.
Desafortunadamente, en la sociedad actual, todas las responsabilidades que conlleva resolver los asuntos de una persona después de su fallecimiento pueden entorpecer el proceso del duelo. Planificar un funeral, clasificar las pertenencias de un ser querido, trasladar todas sus cosas si vivía en una vivienda de alquiler o decidir si vender o conservar su casa si era de su propiedad… es abrumador. La multitud de tareas logísticas dificulta reflexionar y llorar su pérdida. Afortunadamente, en mi situación, Dios obró múltiples milagros para ayudarme a superarlo. Todo se resolvió, se gestionaron todos los asuntos de papá y trasladamos todas sus pertenencias de su casa alquilada en una semana. Y lo más importante, pudimos celebrar un funeral significativo en familia para conmemorar todo lo que apreciábamos de la vida de papá.
Lo ideal es que, cuando alguien sabe que su hora se acerca, ponga todo en orden: asegurándose de que el testamento sea preciso y esté actualizado, organizando las finanzas, reuniendo a los seres queridos, diciendo lo que hay que decir, haciendo las paces y garantizando que los que quedan atrás estarán bien cuidados. También es importante animarlos, reconociendo que, aunque se les echará de menos, habrá ayuda y consuelo después de que se hayan ido. Y, a ser posible, recordarles que esto no es un «adiós», sino un «hasta luego».
Lo más inspirador del ministerio de Jesús en sus momentos finales, e incluso en su forma de enseñar, es que él entiende las dificultades que enfrentamos ante la pérdida. Antes de morir, les dio a sus discípulos las garantías y los principios que necesitaban para continuar su misión en su ausencia. Incluso el momento de su muerte les dio un día para procesar lo sucedido sin tener que ocuparse de su cuerpo durante las horas del sábado. El descanso del sábado les dio tiempo para reflexionar sobre todo lo que él les había dicho mientras aún estaba con ellos. Ahora que he pasado por esta experiencia, aprecio mucho más este aspecto del ministerio y la muerte de Jesús.
En Juan 13-17, Jesús comienza esta obra de preparación. En los capítulos 13 y 14, se encuentra en el aposento alto con sus discípulos. Les lava los pies para preparar sus corazones para el arrepentimiento y la renovación. Aborda asuntos difíciles: la traición de Judas y la negación de Pedro. Una vez que Judas se marcha, Jesús sabe que le queda poco tiempo. Tiene mucho que enseñarles a los discípulos, cosas que no comprenderán del todo, pero que serán muy importantes más adelante (Juan 14: 26).
Las enseñanzas de Jesús en Juan 14 abarcan una variedad de temas. Primero, quiso animar a Pedro después de darles la dura noticia al final del capítulo 13, al tiempo que les aseguraba a los demás discípulos que se volverían a ver, pues esta separación no era definitiva. Luego les prometió que no estarían solos en este viaje, aunque él se fuera. El Espíritu Santo estaría presente para guiarlos y consolarlos. Les aseguró el amor del Padre, les prometió darles su paz y les recordó que el Padre deseaba estar con ellos.
El capítulo 14 finaliza las enseñanzas de Jesús en el aposento alto, pero aún quedaba mucho más que compartir con los discípulos en su camino hacia Getsemaní. Abordaremos esas enseñanzas en las próximas semanas.
Escribe Juan 14: 1-11 de tu traducción preferida de la Biblia o con tus propias palabras. ¿Cómo trató Jesús de preparar a sus discípulos para su partida?
Revisa el pasaje que has anotado.
- Encierra en un círculo las palabras, frases o ideas que se repiten.
- Subraya las palabras o frases que consideres importantes y significativas para ti.
- Dibuja flechas para conectar palabras o frases con otras palabras o frases asociadas o relacionadas.
¿Qué conceptos o ideas particulares subrayan todas estas marcas que has hecho en general?
3er trimestre 2026 «LAS ESCENAS FINALES»
Lección # 03 «COMIENZA LA CLASE»
Colaboradores: Jassiel Taveras de la Rosa y Adriana Jiménez
