miércoles , 8 julio 2026

 

Una nueva era

La Pascua era una fiesta tanto religiosa como nacional que celebraba la independencia de Egipto. Durante la ceremonia anual de la Pascua, todos los judíos recordaban cómo Dios había liberado a los hijos de Israel del faraón, rey de Egipto (véase Éxodo 12). El sacrificio del cordero pascual prometía la liberación, la cual se cumplió en Jesús (1 Corintios 5: 7). En el aposento alto, Jesús estableció los símbolos neotestamentarios del pan y el vino (sin fermentar), que representan su cuerpo quebrantado y su sangre derramada. La Cena del Señor del Nuevo Testamento sustituyó a la cena de Pascua del Antiguo Testamento. La Cena del Señor tiene por objeto ayudarnos a comprender mejor su sacrificio y lo que estamos llamados a hacer como respuesta a él.

Jesús les pide a sus seguidores que coman de su cuerpo y beban de su sangre. De entrada, esta petición suena algo extraña, pero el acto de comer y beber significa recibir algo en nosotros mismos tan plenamente que se convierte en parte de nosotros, incluso a nivel celular. No se trata de una observancia sin sentido, sino de algo profundamente interno y significativo. El mensaje central de estas dos ceremonias es que Jesús no desea una religión meramente exterior y ritualista como a la que los judíos habían reducido en gran medida la Pascua. Más bien, él quiere que hagamos nuestra la verdad del evangelio y nos reconsagremos regularmente a esta realidad. Por eso dijo: «Hagan esto en memoria de mí todas las veces que la beban» (1 Corintios 11: 25, NTV). La Cena del Señor debe ser una experiencia profundamente significativa que deseemos celebrar regularmente con otros creyentes.

Cuando Judas se fue y terminó la cena, Jesús les dio a sus discípulos un nuevo mandamiento, que en realidad es el mandamiento más antiguo de todos. Jesús lo llamó nuevo porque sus discípulos tenían muy poca experiencia con él. No era solo un mandamiento a amar, sino a amarse los unos a los otros «como yo los amo a ustedes» (Juan 13: 34). Ese pequeño detalle al final lo cambia todo, ¿no es así? ¿Cómo los amó Jesús? Juan 13: 1 nos dice que «los amó hasta el fin», es decir, hasta el fin de sí mismo. Quizás pienses: ¡Eso es imposible!, y tendrías razón: para nosotros es imposible. Pero de eso se trata. Si Jesús no vive en nosotros y nos llena de ese tipo de amor, no podemos amar a los demás como él nos amó. Como dice Elena G. de White: «Cualquier cosa que debe hacerse por orden suya, puede llevarse a cabo con su fuerza. Todos sus mandatos son habilitaciones».1

La buena noticia es que, sea lo que sea lo que Cristo nos pida, él también está dispuesto a darnos la fuerza necesaria para hacerlo. De hecho, Dios es el único que puede darnos este tipo de amor por los demás y por el mundo que nos rodea.

¿Cuándo será la próxima vez que tu iglesia celebre la comunión? ¿Cómo puedes ayudar a que sea una mejor experiencia para tus amigos?

 

3er trimestre 2026 «LAS ESCENAS FINALES»
Lección # 02  «LA ÚLTIMA CENA»

Colaboradores: Jassiel Taveras de la Rosa y Adriana Jiménez

Matinales relacionados

inTerpreta

  He orado por ti Pedro había sido un líder entre los...

inVestiga

  inVestiga ¿De qué manera los siguientes pasajes nos ayudan a comprender...

inTerioriza

  Uno de ustedes me traicionará Las escenas finales de la vida...

inTro

  Lee el texto de esta semana: Juan 13 ¿Qué está pasando aquí?...