He orado por ti
Pedro había sido un líder entre los discípulos y formaba parte del círculo íntimo de Jesús. Sin embargo, Pedro tenía sus dificultades. Era impetuoso, impulsivo y malhumorado, y a menudo le costaba comprender plenamente la misión y el propósito de Jesús. Sin embargo, lo alentador de la historia de Pedro es que, cuando se le corregía, acababa por entrar en razón.
La personalidad y el carácter de Pedro se manifestaron plenamente en el aposento alto cuando Jesús intentó lavarle los pies. Pedro protestó y se negó a permitir tal cosa. Jesús le dijo: «Si no te los lavo, no podrás ser de los míos» (Juan 13: 8). Ante esto, Pedro no solo cedió, sino que cambió completamente de postura: «¡Entonces, Señor, no me laves solamente los pies, sino también las manos y la cabeza!» (Juan 13: 9). Jesús mantuvo su intención original y le aseguró a Pedro, incluso con cierto humor, que solo necesitaba lavarle los pies.
Más tarde, durante la fiesta, Jesús nuevamente dirigió su atención a Pedro (también llamado Simón) y trató de prepararlo para lo que estaba por suceder. El relato de Lucas registra que Jesús le suplicó fervientemente: «Simón, Simón, mira que Satanás los ha pedido a ustedes para sacudirlos como si fueran trigo; pero yo he rogado por ti, para que no te falte la fe. Y tú, cuando te hayas vuelto a mí, ayuda a tus hermanos a permanecer firmes» (Lucas 22: 31, 32). Una vez más, Pedro protestó, declarando que estaba dispuesto a morir por Jesús. Sin embargo, Jesús le advirtió que lo negaría tres veces antes del amanecer. Jesús conocía a Pedro mejor que lo que él se conocía a sí mismo.
Una predicción similar sobre la negación de Pedro aparece en el Evangelio de Juan, aunque va seguida de una afirmación bastante llamativa. Es importante señalar que, cuando se escribió originalmente la Biblia, esta no tenía capítulos ni versículos. Esto hacía que la narración fluyera con mayor naturalidad, ya que no estaba dividida en secciones separadas e inconexas. Esto es significativo porque, tras la difícil conversación sobre la negación de Pedro al final de Juan 13, Jesús dijo inmediatamente estas famosas palabras: «No se angustien ustedes. […] Voy a prepararles un lugar. Y después de irme y de prepararles un lugar, vendré otra vez para llevarlos conmigo, para que ustedes estén en el mismo lugar en donde yo voy a estar» (Juan 14: 1-3).
Si bien es cierto que esta hermosa promesa estaba dirigida a todos los creyentes, en contexto, Pedro fue el primero en recibir estas palabras. ¡Esto lo cambia todo! A menudo ocultamos nuestros problemas porque tememos que la gente deje de querernos o nos vea de otra manera. La belleza de Cristo es que él nos conoce plenamente y aun así nos ama por completo. Él conoce cada uno de nuestros pecados, pero su deseo de estar con nosotros permanece inalterable. Él nos promete un hogar a pesar de ello.
Después de leer el texto con tus anotaciones y comentarios, ¿a qué conclusiones te lleva? ¿Qué preguntas te surgen? ¿Qué partes te resultan difíciles?
¿De qué manera la historia de Pedro te ayuda a comprender más profundamente el amor inquebrantable de Dios?
Memoriza tu pasaje favorito de Juan 13. Escríbelo varias veces para ayudarte a memorizarlo.
3er trimestre 2026 «LAS ESCENAS FINALES»
Lección # 02 «LA ÚLTIMA CENA»
Colaboradores: Jassiel Taveras de la Rosa y Adriana Jiménez
