La verdad, tal como es en Jesús, es la que ha ser presentada delante de las mentes humanas después de que se les ha atendido bondadosamente y se ha suplido sus necesidades físicas. El Espíritu Santo está actuando y cooperando con los agentes humanos que están trabajando por tales personas y algunas apreciarán el fundamento [puesto] sobre una roca para su fe religiosa. No han de presentarse doctrinas que resulten chocantes a estos individuos a quienes Dios ama y compadece; pero cuando son ayudados físicamente por quienes realizan la obra médico-misionera, el Espíritu Santo coopera con la labor de los agentes humanos para despertar las facultades morales. Los poderes de la mente se despiertan a la actividad, y esas pobres vidas, muchas de ellas, serán salvas en el reino de Dios.
No hay, ni habrá jamás, nada comparable a la obra del buen samaritano para dar carácter a la misión de presentar la verdad que ayude a la gente, llegando hasta ella donde esté. Un trabajo adecuadamente conducido para salvar a los pobres pecadores que han sido pasados por alto por las iglesias, será una cuña metida por donde la verdad establecerá su morada. Un diferente orden de cosas necesita establecerse entre nosotros como pueblo, y si esta clase de obra se realiza, entonces se creará una atmósfera enteramente diferente alrededor de los obreros, porque el Espíritu Santo se comunicará a todos los que están haciendo el servicio de Dios, y aquellos que están obrando con el Espíritu Santo serán un poder de Dios para levantar, fortalecer y salvar a las personas que están próximas a perecer (Recibiréis poder, 27 de mayo, p. 158).
La fe en Cristo y la recepción de su gracia transformadora no es una cuestión de conjeturas, sino una obra que hace que las virtudes de Cristo se reflejen en la mente y el carácter. Cuando haya ganado esta experiencia usted podrá decir: “He probado y visto que el Señor es bueno. El Señor Jesús será mi porción eternamente”. El poder de la cruz activará dentro de usted los misteriosos manantiales de la esperanza y el temor, la adoración y el amor. Los ángeles están a la espectativa, y darán testimonio acerca del hecho de que el mundo no los posee. El Señor Jesús los ha visto sentados a sus pies, para aprender de él, el Camino, la Verdad y la Vida. De aquí en adelante, al someter su voluntad a la de Cristo, entrarán en una región donde la cruz es el objeto central. El mundo se desvanece de su vista. La gloria que resplandece desde el vestíbulo del cielo es la influencia más atractiva. Las riquezas de la gracia de Cristo lo inducen a obedecer voluntariamente. Ahora experimenta la gran alegría de impartir a otros el don que ha recibido (Exaltad a Jesús, 26 de agosto, p. 246).
Notas de Elena G. White para la Escuela Sabática 2026.
3er. Trimestre 2026 «PRIMERA Y SEGUNDA A LOS CORINTIO»
Lección 02 «EL MENSAJE DE LA CRUZ»
Colaboradores: Xiomara Moncada y Karla González
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