«Yo respondí: “Aquí estoy yo; envíame a mí”». Isaías 6:8
Dios le ordenó a Isaías que fuera un profeta. Ser profeta era una labor difícil y desafiante. La misma seguridad de Isaías estaba en juego, debido a que mucha gente no quería saber nada de Dios y no estaba dispuesta a escuchar a ningún profeta. Cuando Isaías vio todo esto, se desanimó.
Entonces, Dios se le presentó en una visión. Isaías vio al Señor sentado en un trono. Unos seres como de fuego estaban por encima de él, cada uno con seis alas. Con dos alas se cubrían la cara, con otras dos se cubrían una parte del cuerpo y con las otras dos volaban. Todos cantaban: «Santo, santo, santo es el Señor todopoderoso; toda la tierra está llena de su gloria».
Cuando Isaías vio la grandeza y la majestuosidad de Dios, sus temores desaparecieron. Ese día, Dios le aseguró que sus pecados eran perdonados y que él lo iba a acompañar en su misión como profeta.
Jesús también te acompañará y te ayudará a cumplir la misión que él te dé.
Actividad. Pide a tus padres un espejo, mírate en el y describe lo que ves. Busca partes del cuerpo en revistas, recórtalas y pégalas en una hoja de papel para formar una persona.
Oración. Gracias, Jesús, por crearme con tanto amor, ayúdame a cumplir la misión que tengas para mi. Amén.
Tomado de la: Lectura Devocional para Preescolares 2026
«MI MARAVILLOSO JESÚS»
Por: Suni Areli Barba Anaya
Colaboradores: Luz Caiza y Adriana Jiménez
