«La mente tranquila es vida para el cuerpo, pero la envidia corroe hasta los huesos». Proverbios 14:30
Jacob tuvo muchos hijos, y los dos más pequeños fueron José y Benjamín. Jacob quería a todos sus hijos, pero de manera especial a José. Cuando José era un jovencito, ayudaba a sus hermanos a cuidar las ovejas.
Un día, Jacob le hizo un regalo muy especial a José: le dio una túnica de muchos colores. Esto causó la envidia de sus hermanos. Para empeorar la situación, cuando José les contó a sus hermanos que había tenido un sueño, ellos se molestaron, pues en el sueño José aparecía como superior no solo a sus hermanos, sino también a sus padres. Toda esta situación hizo que sus hermanos lo envidiaran y no lo quisieran.
¿Has sentido alguna vez envidia de alguien? Pídele a Jesús que te ayude a cambiar ese sentimiento. Recuerda que la envidia y el enojo no deben tener lugar en tu corazón. Jesús espera que seas honesto y ames a los demás.
Actividad. Con la ayuda de tu papá o tu mamá, infla un globo hasta que casi se rompa. Comenten sobre cómo la envidia y el enojo son como el aire que entró al globo.
Oración. Querido Jesús, ayúdame a no ter envidia y a no enojarme. Amén.
Tomado de la: Lectura Devocional para Preescolares 2026
«MI MARAVILLOSO JESÚS»
Por: Suni Areli Barba Anaya
Colaboradores: Luz Caiza y Adriana Jiménez
