Conocer el amor de Dios
En la oración registrada en Juan 17, Jesús identificó muchas cualidades maravillosas del carácter de Dios. A medida que su oración iba creciendo en intensidad, avanzaba centrándose en una de las características más importantes de Dios: su amor. Jesús anhelaba que las personas conocieran a Dios y experimentaran su amor. «Oh Padre justo, los que son del mundo no te conocen; pero yo te conozco, y estos también saben que tú me enviaste. Les he dado a conocer quién eres, y aún seguiré haciéndolo, para que el amor que me tienes esté en ellos, y para que yo mismo esté en ellos» (Juan 17: 25-26).
«Amor» es quizá la palabra que más utilizan los cristianos para describir el carácter de Dios, tal vez debido a la declaración de identidad de 1 Juan 4: 8, que dice: «Dios es amor». Juan no dijo: «Dios es amoroso», sino «Dios es amor». El amor es su carácter, la esencia misma de quién es él.
La imagen que muchos tienen de Dios se basa en su propia definición humana del amor, que siempre es distorsionada e imperfecta. Debería ser lo contrario: nuestra definición del amor debería basarse en quién es Dios y en lo que él revela acerca de sí mismo en la Palabra inspirada. El amor de Dios es perfecto, libre y profundamente relacional, tal como se revela en la invitación constante a «permanecer» en él en 1 Juan: «Hemos llegado a saber y creer que Dios nos ama. Dios es amor, y el que vive en amor, vive en Dios y Dios en él» (1 Juan 4: 16). Dios es amor, y nos creó a su imagen (ver Génesis 1: 27) para amar y desear el amor. En hebreo, una palabra importante para referirse al amor es hesed. Esta palabra describe el amor del pacto de Dios por la humanidad, que incluye lealtad, protección, firmeza y ternura.
El hebreo y el griego antiguos utilizan muchos nombres diferentes para referirse a Dios, cada uno de los cuales arroja luz sobre diferentes aspectos de su hermoso carácter. Por ejemplo, Adonai significa «el Señor de todos los que reinan para siempre», en referencia al pacto (ver Génesis 15: 2, Jueces 6: 15, Malaquías 1: 6, Salmo 97: 5), y Jehová-Jireh significa «el Señor proveerá» (ver Génesis 22: 13-14).
El regalo de Dios al enviar a su Hijo a esta tierra es la mayor expresión de su amor (ver Juan 3: 16; Romanos 5: 8). Dios podría haber negado este regalo a la humanidad, pero, por causa de su amor magnánimo, radical y supremamente altruista, envió a Jesús a la tierra para darnos la oportunidad de elegir libremente responder a su amor. Jesús no solo salvó la separación que el pecado creó entre nosotros y Dios (ver Isaías 59: 1-2), sino que también vivió para mostrarnos el perfecto carácter de amor de Dios (ver Juan 14: 9, Hebreos 1: 3) y para atraer a todas las personas hacia él (ver Juan 12: 32).
Lee 1 Corintios 13: 4-8. Cada vez que aparece la palabra «amor», sustitúyela por «Dios». ¿Cuánto amplía esto tu comprensión del carácter de Dios? Si pusieras tu nombre donde dice «amor», ¿hasta qué punto te describiría el pasaje?
2do trimestre 2026 «UNA RELACIÓN MÁS ÍNTIMA CON DIOS»
Lección # 02 «CONOCER A DIOS»
Colaboradores: Jassiel Taveras de la Rosa y Adriana Jiménez
