Conocer la santidad de Dios
Recibimos la vida eterna al conocer a Dios (ver Juan 17: 3). Jesús vino a este mundo para revelarnos el verdadero carácter del Padre. Conocer a Dios significa despojarnos de todas las mentiras y distorsiones sobre su carácter, a fin de que podamos verlo con claridad. Esto requiere que dejemos de lado nuestras ideas preconcebidas sobre Dios y reconsideremos nuestra forma de pensar acerca de él.
Cuando Jesús oraba a su Padre, a veces lo llamaba «Padre santo» (Juan 17: 11). «Santidad» no es una palabra que la mayoría de la gente utilice a menudo en su lenguaje cotidiano, tal vez porque es un concepto muy ajeno a nosotros. El sábado es un día santo en el tiempo y, por supuesto, Dios es un ser santo. Aparte de Dios, nuestra vida cotidiana carece de santidad en su mayor parte. Si estudias las cualidades que más se suelen asociar con el carácter de Dios, descubrirás que la santidad es central en quién es Dios. Pero ¿qué significa eso?
Cuando la Biblia describe a Dios como el epítome de la santidad, significa que él está libre, y completamente separado, del mal y del pecado. Dios es ciento por ciento bueno de principio a fin (ver Santiago 1: 17; 1 Juan 1: 5). En este sentido, la santidad de Dios es central en todas sus demás cualidades. Por ejemplo, el amor de Dios es un amor puro y santo; un amor completamente libre de egoísmo y motivos egocéntricos. Su omnisciencia (su conocimiento de todo) es una omnisciencia santa, lo que significa que está libre de malas intenciones. ¿Confiaríamos en un Dios omnisciente si no fuera santo? Más bien le temeríamos, y con razón. Su omnipotencia (su poder ilimitado) es una omnipotencia santa. Imaginemos a un Dios que es omnipotente, pero no santo. Sería un tirano poderoso y malvado. Solo la santidad de Dios nos permite amarlo plena y libremente, porque él es bueno de principio a fin. Esta verdad es la razón por la que la santidad es posiblemente la faceta más importante del carácter de Dios que debemos comprender, aunque quizá sea también una de las más incomprendidas.
Piensa en personajes bíblicos como Moisés, Isaías, Ezequiel, Daniel y Juan, que entraron en la presencia de Dios. ¿Cuál fue su primera reacción? Se despojaron del calzado, ocultaron sus rostros o cayeron como muertos. Como seres humanos, somos tan pecadores y profanos que ni siquiera podemos soportar estar en la presencia de Dios. Los cuatro seres vivientes, seres sin pecado junto al trono de Dios, también se sienten abrumados por la santidad de Dios. No pueden evitar proclamar día y noche: «¡Santo, santo, santo es el Señor, Dios Todopoderoso, el que era y es y ha de venir!» (Apocalipsis 4: 8).
Dios es todo santidad y, cuando nos acercamos a él, debemos verlo como tal. ¿Te inspira saber esto? ¿En qué sentido? ¿De qué manera te desafía esto con respecto a tu propio carácter?
2do trimestre 2026 «UNA RELACIÓN MÁS ÍNTIMA CON DIOS»
Lección # 02 «CONOCER A DIOS»
Colaboradores: Jassiel Taveras de la Rosa y Adriana Jiménez
