sábado , 3 octubre 2026

 

 

Lee el texto de esta semana: Mateo 15: 21-28

¿Qué pasa con quienes nunca han oído el evangelio?

Mientras Abraham contemplaba las estrellas que brillaban en el cielo nocturno, Dios le hizo una promesa trascendental: «Multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena del mar. Además, tu descendencia conquistará las ciudades de sus enemigos. Puesto que me has obedecido, por medio de tu descendencia serán bendecidas todas las naciones de la tierra» (Gén. 22: 17-18, NVI). Esta promesa no era solo para los descendientes de Abraham, sino para todas las naciones de la tierra. El judaísmo, el cristianismo y el islam veneran a Abraham, cuyo nombre significa «padre de muchos». Su vida es un testimonio de fidelidad, obediencia y confianza en Dios.

En la actualidad, el mundo alberga a aproximadamente 8,200 millones de personas de diversos orígenes religiosos, entre los que se incluyen:

  • 2,500 millones de cristianos,
  • 1,900 millones de musulmanes,
  • 1,100 millones de hindúes
  • y 531 millones de budistas.*

A pesar de que el cristianismo es la religión mayoritaria, muchos cristianos no siguen completamente las enseñanzas bíblicas, y solo una pequeña minoría comparte activamente el evangelio. Este contexto plantea preguntas importantes: ¿Cómo obra Dios para salvar a las naciones en medio de la confusión religiosa y los limitados esfuerzos misioneros? ¿Cómo juzga a quienes nunca han escuchado el evangelio? ¿Qué pasa con las naciones que no se mencionan en la Biblia?

La inspiración arroja luz sobre estos interrogantes. Elena G. de White expuso la naturaleza inclusiva de Dios cuando escribió: «El plan de salvación trazado por el cielo es bastante amplio para abarcar todo el mundo. […] Y [Dios] no permitirá que quede chasqueado nadie que anhele sinceramente algo superior y más noble que cuanto puede ofrecer el mundo. Envía constantemente a sus ángeles a aquellos que, si bien están rodeados por las circunstancias más desalentadoras, oran con fe para que algún poder superior a sí mismos se apodere de ellos y les imparta liberación y paz. De varias maneras, Dios se les revelará y los hará objeto de providencias que establecerán su confianza en Aquel que se dio a sí mismo en rescate por todos» (Profetas y reyes, cap. 31, p. 254). Esto nos presenta una imagen más amplia de un Dios que es más amoroso de lo que muchos creen. Dios obra de diversas maneras con diferentes personas, revelándose a menudo a través de la naturaleza y las experiencias personales. Aunque las Escrituras proporcionan la revelación más clara de Dios, él se comunica con aquellos que carecen de acceso a ellas de maneras que pueden comprender.

Dios no está limitado por fronteras, idiomas o incluso el acceso a las Escrituras. Él ha colocado en la creación un testimonio que habla a todas las personas, sin importar dónde vivan o qué conocimientos tengan. Las estrellas, las montañas, el cambio de estaciones, todo proclama su carácter. La naturaleza declara su gloria sin palabras; y, aun así, su mensaje llega a todos los rincones de la tierra (Sal. 19: 1-4). En cada corazón, Dios ha plantado un anhelo por él. Incluso aquellos que no tienen una Biblia pueden percibir su presencia a través del mundo que él creó y de ese anhelo que ha puesto en el corazón humano (Hech. 17: 26-27). Los individuos y los grupos culturales que nunca han tenido contacto con una Biblia o un misionero serán juzgados según su respuesta a la luz que se les ha dado.

El misionero humano es el método preferido de Dios para difundir el evangelio. En las palabras de despedida a los discípulos, Cristo dijo: «Vayan, pues, a las gentes de todas las naciones, y háganlas mis discípulos; bautícenlas en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y enséñenles a obedecer todo lo que les he mandado a ustedes. Por mi parte, yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo» (Mat. 28: 19-20). El ideal de Dios es que los seres humanos compartan el evangelio con el mundo. Sin embargo, él no está limitado por las personas. Si ningún misionero llega a aquellos que buscan la luz en zonas desfavorecidas, Dios tiene otras formas de revelarse. La Providencia alcanza a todos. A lo largo de la historia, Dios ha utilizado los sueños, la naturaleza e incluso los animales para comunicar sus lecciones. Jesús dijo que, si los seres humanos callaran, «las piedras gritarían» (Luc. 19: 40, RVC).

Dios es el misionero por excelencia, y nosotros cooperamos con él en su misión. El estudio de esta semana se enfocará en las diversas formas y medios que Dios ha utilizado para enviar la luz de la verdad al mundo en todas las épocas.

Desafío de apologética

¿Qué les dices a las personas sobre sus familiares que nunca llegaron a ser creyentes o que nunca tuvieron la oportunidad de serlo?

1er trimestre 2026 «APOLOGÉTICA: EL AREÓPAGO»
Lección # 13  «ESPERANZA PARA LOS NO CRISTIANOS»

Colaboradores: Jassiel Taveras de la Rosa y Adriana Jiménez

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