«No me atrevo a hablar de nada, aparte de lo que Cristo mismo ha hecho por medio de mi» (Romanos 15: 18).
Los cristianos hablan constantemente de la importancia de «testificar», de «compartir su fe» y «evangelizar». Claro, oímos hablar de eso todo el tiempo pocos adolescentes (o adultos), realmente desean hacerlo. Quizá no conoces lo suficiente respecto a la Biblia para hablar de ella: o tal vez crees parecerás un tonto si lo haces: o temas ser rechazado, excluido o ridiculizado fanático.
Una Historia muy interesante encontrada en la Biblia disipará todos esos temores. En Juan 9 Jesús restauró la vista a un hombre que era ciego de nacimiento dirigentes judíos de la época odiaban a Jesús y querían impedirle seguir en la «actividad de salvar a la gente». Cuando se enteraron de aquel (que había acontecido durante un sábado, el día de reposo), comenzaron a interrogar a aquel emocionado y entusiasta hombre del milagro.
dirigentes esperaban atraparlo cuando dijera algo que incriminara a Jesús. pretendían que él reconociera que Jesús era un pecador, pero el hombre no caer en esa trampa. Él respondió: «Si es pecador, no lo sé. Lo que sí sé es que yo era ciego y ahora veo» (Juan 9: 25). Así que continuaron interrogándolo: ¿De dónde vino Jesús? ¿Qué te hizo? ¿Cómo te abrió los ojos? ¿Cómo puede un pecador hacer señales milagrosas? Aquel sencillo hombre no tenía respuestas para todas las preguntas de ellos y lo reconocía: «Lo que sí sé es que yo era ciego y ahora veo».
Ese es el mejor modelo para ser testigo: únicamente debes decir lo que sabes. Explica lo que Dios ha hecho por ti. Esa es la mejor manera de ser un poderoso representante de él. Si Dios te sostuvo durante algún trauma familiar, habla de eso. Tal vez él te dio un maravilloso amigo; entonces comparte eso mismo. Si él te ayudó a encontrar un buen trabajo durante las vacaciones de verano, dilo. Al igual que el hombre sanado, solo tienes que decir «eso» que sabes. Tu relato personal de lo que él ha hecho por ti es el argumento más poderoso que puedes brindar.
Ponlo práctica: Cuenta lo que Dios ha hecho por ti. preocupes si acaso no puedes explicar todo doctrina de la Biblia. Comienza con tu relato personal de lo que el Señor ha hecho en tu vida.
Ponlo en oración: Agradece a Dios por las cosas que él ha hecho en tu vida.
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Tomado De: Lecturas Devocionales Para Adolescentes 2018.
“¿Y Entonces…?”
Por: Heather Quintana
