«No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que […] olvidando ciertamente lo que queda atrás y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús» (Filipenses 3:12-14, NVI).
¿Alguna vez oíste hablar de Thomas Edison? Es uno de los héroes de la historia porque inventó la bombilla eléctrica. ¿Te imaginas si no tuvieras bombillas en casa? Tendrías que andar a oscuras cuando se pusiera el sol; o con una vela encendida por todas partes para no tropezarte.
¿Sabes qué? Aunque Edison era un inventor genial, le costó más de 1,200 experimentos fallidos poder crear una bombilla que se mantuviera encendida por más de dos días seguidos. Después, se dedicó a perfeccionar esa bombilla y hoy tenemos bombillos que duran muchos años.
Así como para crear algo hace falta tiempo, en las cosas de la fe también vamos aprendiendo y creciendo cada vez más. No alcanzas la madurez de un momento a otro, sino que vas poco a poco asemejándote más a Jesús, aprendiendo de tus fallos.
Un día a la vez, un intento tras otro; así es como el héroe va alcanzando la excelencia.
Tomado de: Lecturas Devocionales para Menores 2026.
“HEROES Y VILLANOS”
Por: «RAÚL LOZANO»
Colaboradores: Liseth Orduz y Karla González
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