«No importa el ser hombre o mujer; porque unidos a Cristo Jesús, todos ustedes son uno solo» (Gálatas 3:28).
Hoy en día, en los Juegos Olímpicos compiten hombres y mujeres. Las delegaciones de algunos países, como la mexicana, por ejemplo, tienen más mujeres que hombres compitiendo. Pero en la Antigüedad, no participaba ninguna o casi ninguna mujer en las Olimpiadas. Solo a veces se les permitía competir en carreras de carros de cuatro caballos.
La princesa Cinisca, hija del rey Arquidamo II, logró la gran hazaña de ganar la carrera de carros de cuatro caballos en dos Juegos Olímpicos consecutivos: los del año 396 a.C., y los del 392. Su triunfo rompió barreras, fue tan importante que le hicieron una estatua en Olimpia. Cinisca se convirtió en una heroína y en una fuente de inspiración para las mujeres de su tiempo y más allá.
La sociedad ha ido cambiando, pero aún hay niños que piensan que las niñas no pueden hacer muchas cosas que en realidad sí pueden hacer. ¿Sabes qué? Ni los hombres son más que las mujeres, ni las mujeres son más que los hombres.
Dios creó los dos géneros, y como dice la Biblia: «No importa el ser hombre o mujer; porque unidos a Cristo Jesús, todos ustedes son uno solo» (Gálatas 3:28). Dios nos ama a todos y todos debemos intentar ser héroes porque buscamos hacer su voluntad.
Tomado de: Lecturas Devocionales para Menores 2026.
“HEROES Y VILLANOS”
Por: «RAÚL LOZANO»
Colaboradores: Liseth Orduz y Karla González
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