«[Dios] da de comer a los animales y a las crías de los cuervos cuando chillan» (Salmo 147:9).
Nicole Graham amaba a su caballo. Una tarde, ella estaba paseando con el animal por una playa de Australia cuando, de pronto, subió la marea. Sin darse cuenta, se vio en un gran problema: su caballo, «Astro», quedó atrapado hasta el cuello en el lodo.
Nicole logró escabullirse de caer en el lodo, pero no pudo evitar que Astro quedara atrapado. Sin embargo, no lo abandonó: se quedó tres horas a su lado, agarrándole fuertemente la cabeza para que no se le quedara bajo el lodo y no muriera. Lo mantuvo con vida hasta que llegaron los rescatistas.
Como Astro pesa mucho, los rescatistas también tenían problemas para sacarlo del lodo. El tiempo pasaba y la marea seguía subiendo, por lo que se temía que Astro se ahogara. La tarea se volvía cada vez más difícil, pero entonces llegaron los bomberos, un veterinario y un granjero con su tractor. Finalmente, Astro fue liberado gracias al trabajo en equipo de todos.
Un héroe nunca trataría mal a un animal. De hecho, cuidar bien de los animales es ser un buen mayordomo de Dios. Y es que ellos también son parte de la creación.
Tomado de: Lecturas Devocionales para Menores 2026.
“HEROES Y VILLANOS”
Por: «RAÚL LOZANO»
Colaboradores: Liseth Orduz y Karla González
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