«Sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, a los cuales él ha llamado de acuerdo con su propósito». Romanos 8:28
Una tarde, Elena, junto con su hermana y una amiguita, salían de la escuela cuando otra niña comenzó a seguirlas. Con cara de enojo, iba detrás de ellas gritándoles cosas feas. Las tres comenzaron a caminar más rápido, pero cuando Elena se dio la vuelta para ver a qué distancia estaba su perseguidora, esta le lanzó una piedra.
¡Zas! La piedra le golpeó fuertemente en la cara. Elena cayó al piso y estuvo varios días sin recuperar el conocimiento. Cuando lo recuperó, tenía la cara hinchada y la gente la miraba distinto. Elena lo pasó muy mal.
Oraba todos los días a Jesús, y fue esa amistad con Jesús lo que la ayudó a ponerse bien.
Cuando te pasa algo malo, no lo puedes entender. Te sientes distinto y los demás te miran distinto. Pero debes saber que Dios lo usará todo para bien si aprendes a aceptar que Dios dirige tu vida. Igual que pasó con Elena G. de White, la experiencia de la piedra fue difícil, pero fortaleció su amistad con Jesús. Y más adelante en su vida, Jesús la usó con poder.
Tomado de: Lecturas Devocionales para Menores 2026.
“HEROES Y VILLANOS”
Por: «RAÚL LOZANO»
Colaboradores: Liseth Orduz y Karla González
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